1977: 41º Aniversario del LICARALA

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Al acudir a ese recinto donde se guarda la memoria histórica contemporánea del Táchira, la Hemeroteca Estadal “Pedro Pablo Paredes” ubicada en el viejo edificio de la antigua escuela de Las Artes y Oficios de la carrera ocho del centro de San Cristóbal me topé -como diría el nono- con un artículo de prensa no olvidado

El Liceo “ Carlos Rangel Lamus” estaba de semana aniversaria, allá por 1977 cumplía 41 años de fundado, el anuncio lo hace el Director para aquel entonces José Roberto Colmenares acompañado por su subdirectora Gladys de Ard, el profesor Enrique Fuentes y la novia del 41 aniversario, la siempre recordada Dulce María Pérez Cristancho

Esto me hace rememorar mis años transcurridos en ese trozo de tierra rubiense, donde pase parte de mi feliz adolescencia. Los años compartidos en el famoso LICARALA que por estos días esta cumpliendo sus 86 años de existencia( contados desde que se inició como Colegio Federal, luego cuando se le asigna el eponimo de Carlos Rangel Lamus profesor nacido en la Chucuri sector de la villa de San Cristóbal, contando sus dos sedes alquiladas y desde 1954 la sede propia allá, en la antigua cima del barrio Las Flórez

Y volví a recordar mis tiempos de aula, emocionarse al oír y leer aquella anécdota que con un lanzazo entre sus costillas ya de muerte el negro se despedía del catire, su jefe- diría uno que con una herida de ese tamaño quien piensa en despedirse- narrada en Venezuela Heroica y descrita en aquellas clases de Castellano y Literatura por el profesor Alirio Berbesi Guevara o también parte de la historia del gomecismo en una obra del maestro Arturo Uslar Pietri como “ Oficio dé Difuntos “ recomendada por dicho docente
A veces era mejor quedarse leyendo “ Ojos de perro azul” o la magistral “ El Coronel no tiene quien le escriba” que ir a discutir la geografía económica de Venezuela Con el joven Orlando Parra

Como no recordar a Luis Laguado saliendo del Departamento de Educación Física con dos talehos llenos de balones de básquetbol en esas mañanas frías para hacernos sudar en las prácticas de educación física – siga mis pasos me decía- y se colocaba delante de mi, daba el doble paso para dirigírsela tablóncillo y encestar, cosa que yo no podía lograr- quién me mandaría a tomar este deporte- dígame me decía

O el uso de aquel librito pequeño azul de letras doradas que uno llevaba u solo se usaba en las horas de clase porque para el examen no lo podía llevar; era la famosa tabla de Allen, digan las instituciones nos decía José Gregorio Díaz Díaz o los famosos catetos para hallar la hipotenusa para resolver problemas de trigonometría y aquella famosa Regla deRuffini y los coeficientes indeterminados que muchas veces no los daban en las clases de matemáticas del fallecido y recordado Roger Chaparro

Recordar la mirada y risa burlona de Luis Luna cuando nos impartía la biología de 4to y 5to años y nos decía

– A mi no me pasan así no más- y se reía

Tan pingo claro que si íbamos a pasar, así fuese en aquellas discusiones que formábamos allá donde la vaca; que quedaba a unas cuadras del liceo, allí salíamos a la puerta de la bodega a observar quien salía o entraba al liceo con el pantalón mojado porque habíamos volteado el vado o la botella, en aquellas tardes de refrescarnos fríamente

Observar a Edgar “Cascarita” otroa figura de la selección Táchira de béisbol jugar a su mano contraria en las caimaneras de sóftbol para no llevarle ventaja a sus adversarios
Recordar y recorrer el pasillo que nos llevaba al departamento donde se cocinaban las notas dirigidos por Valdez y Orlando Useche, allí se encontraba nuestro esfuerzo, desidia, errores nuestras alegrias y nuestras tristezas

Como no recordar aquella ilusión de salir graduados de bachilleres- ya habíamos dejado la inmadurez de los años del Ciclo Básico- para ir a la universidad Ula, Unet,Nutula Iut o simplemente a la universidad de la vida a donde al fin y cabo siempre llegamos a ella
A veces por la calles de Rubio nos encontramos ya con el pelo cano y nuestras caras surcadas por arrugas que el tiempo inclemente nos deja

Y nos llegó el tiempo de marcharnos ya con el cartón de bachiller y trozo de nuestro liceo guardado en el aquel rinconcito donde guardamos el recuerdo de la mujer amada… en nuestro corazón.

Facebook Doménico Andrade.

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