Aroma de Café

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La Alquitrana
Hacienda "La Bramon". Fotografia tomada de Guia General de Venezuela de F. Benet 1929
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En las haciendas de café como “La Granja”, “la Argentina” de Don Antonio Pérez, padre de quien sería dos veces presidente de la Republica, “Los Palmares” de Guevara, “Santa Inés” de Don Fermín Carrillo asi como “La Alquitrana” primero de los Pulido luego de los Molina y al final de Don Froilán Becerra, “La Unión” de Van Dissel Rode y la hacienda “Bramon” que en los primeros años del siglo pasado pertenecía al General Juan Vicente Gómez Presidente de la Republica y uno de los mayores propietarios de haciendas en Venezuela encontramos sus ingenios y sus grandes patio; patios que servían para una vez procesado el café en el descerezo, extenderlo y secarlo.

Eran patios inmensos de gran perímetro hechos de ladrillo “tabla” que una vez el café extendido en ellos se podía secar bajo el sol inclemente por varios días hasta que daba su punto; recuerdo al nono mandándome a traerle una muestra de ese café, revisarlo para saber si estaba en su punto o darle más sol.

Se enviaba a un trabajador a cortar escobilla, planta que servía para hacer escobas, que permitían el barrido de los patios en los atardeceres de cada día, recoger el café amontonarlo y cubrirlo bajo unas lonas o encerados como le dicen ahora, uno intentaba esconderse cuando se aproximaba la hora de recoger el café, porque seguro, uno seria llamado a colaborar en el barrido de él; el nono con su parsimonia iba barriendo poco a poco y con calma alrededor de todo el café extendido, uno que quería ir al rio, al pozo de “la hamaca” a darse un chapuzón en las frías aguas del rio Quinimari que nacía en el páramo El Tama quería terminar rápido entonces la labor se hacía tediosa y pesada

Se amontona el café y allí jugaba encima de los montones de él, cubiertos con la lona, uno se deslizaba servían de tobogán o para dar “vueltas de carnero”; al otro día si hacia buen tiempo, es decir, si no llovía este café era extendido nuevamente mediante especie de rastrillos y cada cierto tiempo uno era enviado a “voltearlo” con herramientas o instrumentos de madera hechos para tal fin.

Ya el café seco se llevaba a la “noria” para ser subido al altillo y allí era depositado en cajones que quedaban encima de la maquina trillador, esta máquina retira la concha que se hacía al secarse el café, una vez trillado era seleccionado, pesado y empacado en sacos de fique para ser llevado a las casas comercializadoras y vendido

Esas casas como Alarcón Hermanos, Fercan, Fidel Chacón, Botica Americana, Casa Steinvorth a principios del siglo pasado o Productores Asociados de Café Compañía Anónima Pacca mas tarde, compraban el café. Estas casas auxiliaban a los caficultores durante todo el año, dándole “suministros” para el pago de obreros y gastos propios de la hacienda, los productores pagaban con café estos “auxilios” hechos durante el año. Se esperaba con esperanza la cosecha de café que era entre septiembre y enero del año siguiente.

Las casas comerciales trataban directamente con las casas alemanas que comercializaban el café en Europa allí lo procesaban y lo comercializaban así los europeos en sus tardes de tertulias podían disfrutar estos ratos con Aroma de Café.

Fuente: Facebook Retazos Históricos del Táchira

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