A tres años de la desaparición física de nuestro buen amigo Jesús “Chucho” Acevedo.

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Jesus Chucho Acevedo
Foto: Facebook Rubio Cultural.
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A los tres años de la pérdida de nuestro amigo y Cronista del Municipio Jesús «Chucho» Acevedo compartimos lo que en esa ocasión escribiera Fito Baptista.

Que terrible partida la de «Chucho». Conocí de él en TV, cuando en el canal de Rubio pasaban esos viejos documentales relatados por el mismo, posando siempre delante de una pared llena de colores y de fondo unas avenes que nunca se veían en escena. Luego DesdeRubio portal de Alan (su amigo) había publicado varios de sus cuentos en la web, a Chucho siempre se le consiguió en el Salón de lectura, presto para dar información sobre el municipio,  pocas veces necesitaba revisar algún documento para corroborar pues su memoria era muy audaz.

Quería conocerlo, y también decirle que yo tenía un par de cuentos y poemas, que me sentiría agradecido si los revisaba, pero nos presentaron un par de veces, en ninguna de esas oportunidades pudimos hablar sobre literatura, pues el contexto siempre era el mismo, política,  el país,  el círculo vicioso.

Un día, yo tenía la loca idea de escribir sobre Junín, algo antiguo pero con un lenguaje fresco. Para ello necesitaba su ayuda. Así que decidí ir a su oficina. Nuestra amistad inició con un

– ¿Buenas, usted tiene información sobre un personaje antiguo de Rubio llamado BRETON?

A lo que él me respondió la pregunta con otra

– «¿Para qué?»

Esa fue la oportunidad que tuve para decirle que yo escribía que no solo me apasionaba la política.

Fueron un par de años de amistad, mi esposa en aquel entonces trabajaba en el mismo edificio que él, le gustaba bromear y me decía «no sea pingo, cásese con esa china».

Era una persona muy visitada, recuerdo que siempre que iba coincidía con varios de sus amigos, cada oportunidad era una tertulia irrepetible… (Jamás se acababan los temas)

Hablamos mucho de literatura, yo le presté mi colección de Cortázar (aún la tiene, o por lo menos su familia), me comentó que releer fue un buen ejercicio, mientras que yo leía sobre Felisberto. Me dio muchísimo material para leer, siempre me preguntaba si estaba produciendo, si había escrito algo, así fuese pequeño, pero me avergonzaba decirle que debido al ritmo de vida y trabajo no había tiempo para escribir.

Conservo un libro que no pudo publicar, tenía años escribiendo,  «Rosa Salomé de los Recuerdos», su andarina en el tiempo.

Un día le comenté que tenía en mente un cuento donde el estaba presente, una trama donde involucraría símbolos de la ciudad,  qué por enamorarme de una vampiro lo asesinaba, el se echo a reír y casi se ahoga con el humo del cigarro (fumaba a escondidas a veces).

Nos faltará tiempo para que este municipio comente sus anécdotas y logremos reconstruir su vida.

No lo olvidemos. QEPD amigo.

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