Bramón: Cuento sobre su fundación.

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«Allá, por la serpenteante carretera entre Rubio y Delicias, acordonada de exuberante vegetación, tendida a las faldas de la montaña,  en el Valle de Cania, a regular altura sobre el nivel del mar, que le da un clima suave y agradable, se halla la población de Bramón. Su aspecto de quietud adentrada en la lejanía de la provincia, entre rumores de aves y riachuelos y su comunión con gente foránea que a diario le llega de varias procedencias, daría la impresión del silencio en que duermen, bajo el regio cendal de la neblina, casi todos los pueblos de los Andes tachirenses.

Sus casitas –algunas aún de paredes de tapia pisada y de bahareque–, de techos de teja y de zinc, de paredes pintadas en colores llamativos, agrupadas en línea recta, atestiguan esfuerzos persiguiendo su mejoramiento. Es pequeña, dos calles principales conforman su casco central, pero el aspecto topográfico que ocupa, le da un miraje atrayente y simpático, buena para sembrar la cálida semilla de la amistad y de la paz, un lugar eterno y maravilloso…»

José L. Suárez.

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