Café negro Rubio en Junín

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Para ir a Rubio obligatoriamente se debe pasar por algún puente, ya sea en cualquier dirección: San Cristóbal, Santa Ana, San Antonio u otra vía alterna de aldeas cercanas en el estado Táchira. De allí el seudónimo de “Ciudad Pontálida” por Alejandro Osorio Negrón. Visitar esta zona de casi frontera con la República de Colombia es conocer por medio de su arquitectura criolla como fue el proceso de población desde asentamientos de indígenas Canias [Canea] hasta la fecha.

Por otra parte, existen diferentes espacios recreativos, los cuales se pueden asistir en Junín; algunos se encuentran localizados en sectores pocos frecuentados, y a simple vista pueden ser ignorados pues a su alrededor no hay gran atractivo visual. Sin embargo, es cuestión de acercarse y preguntar acerca de los servicios que se ofrecen. Tampoco pueden olvidarse aquellos lugares naturales bondadosos e incluso poco inexplorados, repletos de abundante naturaleza y cuentos de camino.

Así es Rubio, tierra de hacendados y caficultores donde ahora también hay varios comerciantes. Sin duda un poblado que se ha desarrollado desde la introducción del café, sin olvidar la primera explotación petrolera en la entidad. Rubio es solo una pequeña parte de Junín, municipio fronterizo del cual se tienen otros atractivos. Una taza de café bien negro para despertar del sueño, y comenzar a comprender el contexto pues el municipio Junín tiene mucho que ofrecer.

El centro de Rubio se desprende en torno al monumento histórico nacional, una catedral remodelada con el tiempo por el arquitecto Quintanilla, y de estilo neogótico en honor a la mártir Santa Bárbara. Para empezar desde el inicio quienes se acercan de San Cristóbal, una escultórica imagen de la mártir se alza en la carretera situada cerca del Terminal de Pasajeros Santa Bárbara de La Yegüera. Luego el puente Junín se debe pasar, antes de él hay una vieja casa con sendero en pésimas condiciones pero que llevan al mejor mirador del pueblo: el cerro La Piedra pues desde allí, detrás de la Tenería Rubio, ¡se observa casi todo! Predominando el sector de La Victoria parte alta (por cierto hay una historia sobre los niños de La Victoria) y La Victoria parte baja con su pequeña área deportiva, la capilla del antiguo Hospital de Rubio, el comando militar, y la Posada El Paraíso.

Regresando a la entrada al pasar el primer puente (Junín) se sube una pequeña cuesta que conecta con la principal avenida del poblado, algunos semáforos detienen a los conductores. Alrededor de la “Gran Vía” se aprecian varios comercios donde predominan las panaderías, no hay que negarlo el pan de Rubio es sabroso. Luego se llega a la plaza Urdaneta como una de las zonas centrales; por lo que, cerca de ella se encuentra la Unidad Educativa «Grupo Escolar Estado Sucre», la estación de la policía municipal, sedes de algunos servicios del hogar, y el mercado municipal por donde se comenta la leyenda de Bretón. De esta manera, puede entenderse el rebullicio de personas, que quizás a primera vista no causan bienestar, y más si se está en un día soleado pero debe entenderse: es la rutina diaria de los rubienses.

Para quienes aprecien la cultura, en la plaza se encuentra el Salón de Lectura sede de la Casa de la Cultura «José Gregorio Osorio Vivas». donde todos los 9 de diciembre de cada año, considerado como el día en que se fundó Rubio en 1794, se exponen variedades de objetos antiguos y algunas piezas artísticas, artesanales, de diferentes autores como Eduardo Rangel, Luis Alberto Parra, Jesús Hernando Lara, Jesús Acevedo Sánchez, y Regulo Mojica Castañeda. Como objetos permanentes puede encontrarse un gran cuadro, con la ilustración copia de la figura de Francisco de Miranda en La Carraca; una escultura, llamada «La Aguadora»; y una maqueta de la Catedral de Santa Bárbara de Rubio.

De nuevo a la plaza Urdaneta se pueden tomar varias rutas alternativas con final recreativo. Por ejemplo, se ha mencionado que tomando la carretera Rubio – Las Tapias – Cuqui, se puede llegar hasta el Centro Turístico y Recreacional «Brisas de Cuqui», luego de haber pasado la iglesia del Carmen. Algunos cuerpos artificiales de agua se visualizan si la carretera se continúa hacia zonas como Apartaderos pertenecientes al municipio Bolívar.

Otra alternativa desde la plaza Urdaneta, es subir por toda la calle del mercado municipal de Rubio hasta la estación de servicio de gasolina. Allí cualquier persona del lugar puede dar la indicación a la entrada del Club Turístico «La Fortaleza», ubicado cerca del barrio San Diego donde se encuentra la reconocida Casa “El Altillo”: una casa de los hermanos Omaña de Rivadeneyra vendida a Gervasio Rubio. Para entender un poco, «Rubio» viene de Don Gervasio, el que vino de Mérida e introdujo el café al pueblo; por lo que una estatua en su homenaje se alza también. Siguiendo la vía por San Diego se pasan algunos merenderos cerca a la plaza boulevard «Ruiz Pineda» con su paseo artesanal «La Azucena», y se pueden tomar dos alternativas para encontrar la avenida perimetral. Una de las vías conecta con el Club «El Fachaso».

Otro de los lugares es el sector de la plaza Bolívar pues en ella hay varias zonas. Construida con caminerías, en forma de cruces católicas, e inspirada en imitar la plaza Bolívar de Caracas, el lugar guarda historias como la del Dr. Rosendo Ovalles Durán en la plaza Bolívar de Rubio. Cerca varias casas reconocidas por sus formas como la casa de los abanicos de Teófilo Sánchez, la casa de los balcones, y la Casa Van Diesel. La mayoría de las viejas estructuras se conservan, al menos sus fachadas, utilizadas como locales comerciales y sede de organismos municipales. Los clubes no pueden olvidarse pues la recreación siempre ha estado presente en Rubio de allí el Club Sucre por las familias Briceño y Fuentes; o el famoso Londón Bar. Por ahí se habla también de los compadres de Rubio.

Bajando de la plaza se aprecia el sector de La Palmita, lugar de las primeras calles de Rubio, unión de puentes pequeños y calles de piedra. A los laterales se encuentran las antiguas fachadas de casas con sus grandes ventanales, columnas de madera y techo de tejas. Una zona turística abandonada rodeada de pequeños barrios con nombres de la zona norte de Venezuela como Macuto, La Guaria, o Pueblo Nuevo. Preguntando desde “Los Corredores de Rubio” se puede ir al cerro Escaleras donde está la “Cruz de La Misión”. Continuando la vía principal de los corredores se consigue el cementerio municipal, lugar de santos milagrosos como la tumba de Evita Nieto, o “el Ángel de los Estudiantes” y sucesos como el encuentro en el bar de las Américas. Dentro del cementerio se encuentra un arco, propuesto por el Dr. Fernando Mendoza, que divide a los muertos bendecidos por la iglesia católica de los que no fueron fieles y devotos a la ideología.

También, se puede llegar al sector Pozo Azul, desde allí empiezan las conocidas cuevas de Rubio, aquellas de las que se dicen que comunican al valle de Cania, en Pamplona y Chinácota (Colombia). Ideales para practicar rapel e incluso espeleología, las cuevas de Rubio se ocultan en diversos tramos del cerro Capote en siete entradas y cuatro cumbres supuestamente. La Cueva de Los Santos, llamada así por algunas pinturas de advocación; la cueva «La Vuelta de La Arepa»; y la cueva «Los Guácharos», donde cursa un tramo de la quebrada Pozo Azul son las cavernas más visitadas. Al atardecer, para la noche todo el sitio es comentado por historias de duendes, brujas, y las herraduras del caballo del diablo… Al parecer todo está encantado. En cuanto a historias de espantos y apariciones hasta sucesos como inundaciones por el río Carapo se suelen contar, y es que solo en Rubio hay muchas; sin embargo, los cuentos pueden esperar pues es necesario conocer un poco del café, el rubro que dio vida al pueblo.

Bramón, y sus rutas agroturísticas del café

Antes de partir a Bramón se puede comer en el centro como aquellas empanadas de pabellón al estilo alemán donde el Sr. Pinto, un merendero cerca de la Urdaneta. Tomando la avenida Manuel Antonio Pulido Méndez se encuentran varios establecimientos. Ya al finalizar la avenida se menciona el Club Social y Deportivo «Las Palmeras».

Continuando se consigue un pequeño distribuidor conectando con la avenida perimetral, cerca el Centro Turístico «La Llovizna» y su asadero. La ruta continúa, se aproximan entonces algunas instalaciones educativas como la Escuela Técnica Robinsoniana Agroindustrial «Don Gervasio Rubio» y la UPEL. En la vía dos divisiones: la (I) con dirección a la comunidad de Bolivia y sectores como El Pórtico, Vega de Pipa, y La Sabana. Incluso se puede llegar hasta al lugar de la virgencita de la piedra: la Virgen de La Fortuna. Una imagen en una piedra encontrada por Celestino Monsalve quién junto a su esposa le asignó comparación con la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.

Retomando las divisiones, la (II) conduce cerca a la Posada Turística «Donde María P» y el inicio hacia Bramón pasando por el Monasterio «Santa María de la Montaña». El centro de Bramón se concentra en su plaza con el busto de Bolívar traído de la antigua plaza Colón (plaza Bolívar de Rubio) pues a su alrededor se encuentra el Instituto de Investigaciones Agrícolas con la fachada de la Hacienda «Bramón». Por supuesto no se puede olvidar la iglesia parroquial en homenaje a San José. Respecto al agroturismo, el café es el principal rubro aunque no debe olvidarse la caña de azúcar. Diversas rutas para conocer el proceso de siembra, recolección y procesamiento del café se han establecido; sin embargo, al parecer han estado abandonadas. La intención de muchos caficultores para rescatar los valores culturales se ha evidenciado pues todo lo relacionado al café es considerado como una tradición. Existen diversas empresas que han trabajado los granos marrones: Café Nancy, C.A., la Cooperativa Agropecuaria Bramón (Coopebram) o la Cooperativa Agropecuaria «Brisas del Tamá» (Coopebrista).

El ciclismo y en ocasiones senderismo son las opciones para visitar el paseo ecológico del café. Existen diversas rutas internas dentro del sector. Tradicionalmente se conocen seis estaciones sobre el ecomuseo del café. La primera estación (a) Hacienda Bramón, es donde nació el café y la panela. Ha sido la sede del INIA, y allí se han conservado dos elementos históricos: la fachada colonial en forma de arco y un trapiche de caña. También ha sido sede de la Escuela de Prácticos Cafeteros.

La segunda estación (b) Campo Experimental «El Trompillo», permite el acceso a la estación meteorológica encargada de producir abono orgánico, espacio además donde se ha realizado el banco de germoplasma de café. La tercera estación (c) Unidad de Producción Social «El Paraíso», es sede de “La Casona” donde se han exhibidos cultivos, y visitas guiadas para conocer objetos antiguos que representan la historia y cultura de los habitantes de la zona y su relación con la producción del café. Por allí, también se tiene presente la sala de fotografía y el espacio para talleres.

La cuarta estación (d) Copebram, es donde se ha visto el trabajo realizado por cada uno de los obreros. La quinta estación (e) Central de Beneficio «El Nancy», y finalmente la sexta estación (f) Unidad Educativa Nacional «ANMACHAPI», donde termina el recorrido. De esta forma olvidando el color café toca hablar de otro color más oscuro.

Río Chiquito, capital de La Petrólea

Tomando la vía Rubio – Santa Ana del Táchira empieza el recorrido. Lo primero que se puede visitar, si es de interés, es la Hacienda «La Tuquerena», propiedad de la Universidad Experimental del Táchira. Allí se han realizado estudios en base a productos agrícolas: café, caña de azúcar, algunas frutas y hortalizas; ganado: avícola, porcino, y cunicola; además, se han empleado técnicas de riego y se han usado algunas maquinarias.

Continuando la vía, luego de 10 kilómetros, aparece el espacio del parque La Petrólea, lugar histórico y de áreas verdes con falta de atención. El espacio perteneció a una gran extensión de tierra de la Hacienda «La Alquitrana» propiedad de la familia Pulido. Completamente rural se fue ocupando de maquinarias para el procesamiento de los pocos litros de gasolina y kerosén que dio la extracción de petróleo en la zona. Indudablemente “La Petrólea” fue el centro de aprendizaje para el país en términos de nuevas tecnologías.

Luego de abandonar La Petrólea se continúa la carretera al margen del río Quinimarí. La carretera no se encuentra en las mejores condiciones, pues las lluvias siempre han afectado algunos tramos; aunque, aún es transitable. Al llegar a Río Chiquito se encuentran los tradicionales granos de café expuestos al sol para que sequen. De nuevo calles de piedra y casas de varios colores.

Con sinceridad, luego de varios minutos en carretera es increíble encontrar un pueblito bien cuidado entre las montañas. Con Pequeño punto de vigilancia y resguardo aparecen bodegas como «Oíte» de la señora María Ancelma Contreras, restaurantes como «Mis Ojos Color Aguamiel» de la señora Ana Sánchez, y el Paradero Turístico «Rancho Alegre» a la salida del pueblo. Lo anterior son algunos ejemplos de los espacios gastronómicos que han existido en la zona. En cuanto a hospedaje se ha mencionado de boca en boca la Posada Turística «El Mexicano».

Las calles de Río Chiquito son pocas conformadas por unas cuantas casas junto a su escuela. Poco a poco las casas se van distanciando pues los rubros agrícolas se expanden en sectores de montaña con condiciones de siembra. De sitios naturales de interés se habla de “Las Tetas de Verónica” como el cerro La Cruz, típico en celebración a la Cruz de Mayo.

Puede decirse que el poblado posee características apropiadas para hablar agroturismo rural; pero hace falta mayor interés por sus habitantes para construir más espacios recreativos. Por otra parte, debe reconocerse que el lugar no ha aumentado su número de habitantes quizás porque la mayoría de personas jóvenes se han marchado para buscar estilos de vida diferentes a las rutinarias actividades agrícolas… Otro poblado continúa en la montaña, el cual nos introduce en un pedacito del Parque Binacional El Tamá.

San Vicente de La Revancha con su río Quinimarí

Mientras el río Quinimarí desciende caudalosamente de la montaña por allá en cerro El Cristo la carretera continúa cerca de él. Casas sencillas en ocasiones se ven pues hay quienes aprovechan el agua de las quebradas para el riego de sus rubros. Luego de varias curvas se consiguen a “los Revancheros” con su pueblo y pequeña iglesia en homenaje a San Vicente Ferrer. Quienes lleguen hasta esta parroquia, se menciona a la Posada «La Revancha» como garantía de agradable estadía, y para lo más arriesgados cualquier casa puede abrir sus puertas.

Los habitantes le han asignado varios nombres al pueblo de San Vicente. Desde “Quinero”, por la producción de quina; “Arrivanchero”, por la forma de la montaña causada por la tala; y “Robanchero”, por los robos cometidos entre ellos mismos hace un par de años. Con el tiempo, puede decirse que San Vicente de La Revancha es tranquilo, allí sus habitantes dedican días al campo y recolectan “lo que se siembre” desde la tradicional papa y cebolla hasta fresa.

Para conocer el sector se pueden tomar varias rutas de senderismo compartidas con el municipio Córdoba. El principal sector que se conoce en la vía es El Salado donde hay una pequeña escuela. Luego, en el sector El Carrial se aprecian las construcciones más importantes: iglesia, ambulatorio e incluso infocentro. Más arriba se consigue El Centro, con calles más planas con espacios educativos, y la cancha de fútbol para todos los equipos de juego. Rumbo hacia las montañas, diversos sectores ofrecen una mejor panorámica de San Vicente. Tal es el caso de sectores como La Pesa, y un poco más arriba El Oso donde se cultiva cebolla morada y de forma silvestre se hallan moras pequeñas. Por otra parte, el sector Vega Grande se divide en su parte baja, que conecta con El Centro; y su parte alta, que comunica fácilmente al sector Copas. En la vía hay un punto de control de la Guardia Nacional pues ya se empiezan a considerar algunas vías para llegar a Colombia.

Todo lo anterior son espacios naturales del Parque Nacional El Tamá, los cuales en ocasiones no pueden verse a simple vista pues la neblina los cubre, pareciera que hay un horario para ver estos paisajes al amanecer. El Tamá ha sido poco explorado, debe recordarse que es un lugar de páramo andino, barrera natural que divide a las dos naciones suramericanas en esa ubicación geográfica, y además es el hábitat del oso frontino en peligro de extinción.

Con todo esto puede entenderse la diversidad de espacios que posee el municipio Junín. Debe considerarse la existente falta de señalización, algo que por lo general los visitantes resuelven preguntando a los habitantes de cada zona. Debe recordarse además, que Junín por estar en zona fronteriza hace que las expresiones y gestos de los venezolanos se confundan con el gentilicio colombiano, pareciera no existir barreras en cuanto a cultura y expresión. El sector Copas es llamado así por la forma de figuras visibles en una pared casi vertical de la montaña. Muy cerca se encuentra el salto conocido como “El Chorrerón” y un pequeño agujero en la cima montañosa: “La Ventana”. En el sector Buena Vista se encuentra el camino hacia “La Línea”; otras montañas con picos notables son apreciadas aunque no hay rutas oficiales para su ascenso.

Fuente: yoserviajero.wordpress.com

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