Clases presenciales en Junín inician progresivamente

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se dio inicio a las clases presenciales en los diferentes planteles del municipio Junín, Tàchira.
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Con pequeños grupos de estudiantes en las aulas, se dio inicio a las clases presenciales en los diferentes planteles del municipio Junín, que se disponen a cumplir las actividades del año escolar 2021-2022.

En el Grupo Escolar “Estado Sucre”, de Rubio, cuentan con el personal docente para cubrir las dieciséis secciones, donde se atiende una matrícula de casi 400 alumnos.
En la sede se observa deterioro, producto de la falta de mantenimiento y numerosas filtraciones, así como otros problemas que urge atender.

La directora de este centro educativo, Silvia Quevedo, dio a conocer que, desde que se inició la pandemia, la institución se mantuvo activa, debido a que es priorizada con alimentación y allí se hace entrega de las bolsas CLAP a las familias de la comunidad.
Explicó que los maestros acudían cada quince días al plantel a recibir los cuadernos de los niños, mientras que las demás asignaciones se cumplían de manera virtual.

“La indicación del ministerio de Educación, a través de la Zona Educativa Táchira, es que el programa ‘Cada familia una escuela’ feneció con el año escolar 2020-2021; ahora es el regreso a clases presenciales, de manera progresiva y segura”.

También se elaboró un programa de atención para que los alumnos acudan en grupos reducidos: a quienes cursan la primera etapa les corresponde lunes y jueves, y a los de segunda etapa los días martes y viernes. El miércoles se destina al trabajo administrativo con los colectivos de formación.

“Hay algunos retiros de estudiantes, pero no son significativos. “Los niños deben venir poco a poco, a pesar de la resistencia de algunos padres o representantes a traerlos a la escuela”.

Para cumplir con las medidas de bioseguridad dentro de la institución, el primer paso fue dividir los grupos para tener el distanciamiento requerido dentro de las aulas; previamente se establecieron reglamentos, tanto para los padres como para los maestros.

El uso del tapaboca es obligatorio, así como el lavado de manos, la aplicación de alcohol o gel anti bacterial, tanto para docentes como para estudiantes.

Nury Moreno, maestra de tercer grado, sección “A”, manifestó que el primer día de clases asistieron seis niños, a quienes se les instruyó sobre el comportamiento en el aula para mantener las medidas de bioseguridad.

“Aun cuando hay una matrícula de 21 alumnos, se va a dividir a la mitad para los días señalados; la intención es preservar a los niños de cualquier contagio”.

Recomendación del especialista

En lo que concierne al reinicio de actividades escolares, el médico infectólogo Javier Roa, expresó que deben seguirse las medidas de bioseguridad, ya que la apertura de clases, el plan de vacunación masivo, los semáforos, la liberación de semanas restrictivas y las facilidades de transporte para la movilización de los estudiantes no significa volver a la normalidad.

“Entendemos la necesidad de la recuperación económica y el regreso a clases, pero la población debe entender que estas aperturas correctas o no, en estado de pandemia y ante el acecho de la tercera ola, deben realizarse bajo las normas de bioseguridad que ya conocemos y que hoy más que nunca debemos pregonar y concienciar en nuestro país para su implementación”.

Deterioro de la sede

En lo que respecta a la sede del Grupo Escolar “Estado Sucre”, la profesora Quevedo informó que la infraestructura sufre un grave deterioro; así lo evidencian los techos y paredes dañados por la humedad, la pintura desteñida y los charcos de agua que cubren el piso.

“Hubo un aula de clase que se tuvo que eliminar por representar un peligro para los profesores y los alumnos, y hay otra que debe ser desalojada por la misma razón. Era la entrada al auditorio, pero en un momento se determinó acondicionarla para recibir más niños. Ya Defensa Civil inhabilitó el uso de ese espacio, hace mucho tiempo, pero hasta el momento no hay solución”.

A esto se suma el problema que afecta a la institución desde hace varios meses, es el caso de los indigentes que duermen en las entradas y escalinatas del edificio, hacen sus necesidades y dejan gran cantidad de desechos.

“Para mí es muy difícil esta situación, he conversado con ellos, pero ha sido inútil. Son personas en situación de calle, muchas en estado de ebriedad, traen colchonetas y las ubican debajo del techo, en la entrada. Hacen uso del espacio, acarrean basura y originan un gran problema”.

Por los momentos, la profesora Silvia Quevedo se encuentra a la espera que los organismos, a quienes les compete dar respuesta a esta situación, tomen las medidas correspondientes para la reparación de la sede y el desalojo de los indigentes, pues esto atenta contra el bienestar de quienes deben acudir a trabajar o estudiar.

Fuente: lanacionweb.com

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