Musicos (II)

José Tránsito Rincón

jose_transito_rinconSu valiosa participación musical dentro de la Banda del Municipio Junín, hoy “Francisco Javier Marciales”, es altamente apreciada y valorada por la comunidad rubiense, siendo actualmente el músico de mayor edad dentro de dicha agrupación. Nace en la población de San Antonio del Táchira, en el año de 1920. A la edad de los 15 años se inicia dentro de la banda “Francisco Javier Marciales” como atrilero. Sus deseos de superación y talento fueron captados por el insigne músico rubiense Juan Altuve Zambrano, quien lo inicia en el arte de la ejecución de la flauta en el año de 1935. Desde entonces se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de dicha organización, la más antigua y prestigiosa de la región. En sus remembranzas destaca que la enseñanza exigía calidad y por ello se ensayaba todos los días hasta bien entrada la noche. Las retretas tenían lugar los días jueves y domingos e (en la tarde) y una retreta vespertina el día domingo. La temática del repertorio era variada y extensa desde la ejecución de valses y bambucos en movimiento reposado hasta los sabrosos joropos y algunas canciones que, aunque breves en su estructura, constituían un apreciable aporte al repertorio general musical del terruño rubiense. Y como buen músico es fiel testigo de la época de oro de las canciones románticas para alegrar las veladas familiares y extasiar a las novias en las encantadoras serenatas. Distintos directores han dirigido al maestro José Tránsito Rincón, entre los que se destacan José Evaristo Olivares, Apolinar Cantor, Héctor Laguado. En la actualidad dirige la organización musical el Licenciado Arnulfo Zambrano. Desde el punto de vista musical, la población rubiense se siente orgullosa de tener un baluarte tan distinguido, ejemplo a seguir porque con sus bien llevados ochenta años, aún ejecuta la flauta con entusiasmo y energía sin descanso, como lo ha realizado durante ya 65 años, de los cuales 45 son historia dentro de la Banda “Francisco Javier Marciales”. Alternó en su vida diversos trabajos, pero ejerció la profesión de tipógrafo dentro de la Empresa “MI Terruño” de la familia Zambrano, durante varias décadas.

Joseph Kamratowski

Músico y educador de origen polaco (1909–Rubio, 1986; llegó a Venezuela en 1946 procedente de Francia, donde actuó como Organista, Maestro de Capilla, Profesor de Inglés y Director de Orfeones; su vida en Venezuela comienza como profesor de inglés, francés y música, hasta 1979, cuando en Rubio comienza a dar clases de piano, Teoría y Solfeo en la Escuela de Música “Francisco J. Marciales”, de la cual se retiró en 1985 por quebrantos de salud. Su nombre es epónimo de una Fundación Coral rubiense. (Tomado de: Contreras Bautista, José Antonio. (1995). Junín, tierra Pionera y Promisoria. Ediciones de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Caracas)

Juan Bautista Altuve Zambrano

juan_bautista_altuve(n. Rubio (Mcpo. Junín), 29 ago. 1904) Director de la Banda. Compositor. Periodista. Sucedió a su hermano José en la titularidad de la Banda Táchira de Rubio la cual ya dirigía en septiembre de 1933, y condujo por más de dos décadas. También admiró, la música de Francisco Javier Marciales. Es compositor, entre otras, de las siguientes obras: VALSES: La Ciudad Pontálida (dedicado a Rafael María Rosales); se alejaron las lluvias; Echando bolera; Rosa Emira; Dolores Aída y Luz del Atardecer. BAMBUCOS: Don Altagracia; Juyarpanito y Mi Guayabal. PASILLOS: Corazón Andino y No me muerdas. JOROPOS: Lotería Junín y Amanecer en la pampa, entre otras composiciones, algunas de las cuales fueron editadas en las publicaciones Álbum de Música dedicada a Rubio (1944) y Álbum de Música Tachirense (1961) (Tomado de: Hernández Contreras, Luis. (1999). Proculta. San Cristóbal. p. 29).

Juan de Jesús Durán

(n. Rubio (Mcpo. Junín), 15 oct. – 1928) Flautista. Director. Gerente Cultural. Dirigente Gremialista – José Peñín en la Enciclopedia de la Música, en Venezuela. Fundación Bigott nos dice que» comenzó sus estudios en la Escuela de Música del Ejército en el año 1939, bajo la dirección de Carlos Bonnet y Antonio Ramón Narváez. Allí cursa flauta con José Antonio Lagonell. En 1952 ingresa en la Escuela Superior de Música José Ángel Lamas, donde continúo los estudios de flauta con Simón Álvarez y Ángel Briceño, así como también realiza los de armonía con Primo Casale. Se desempeña como flautista en la Banda Presidencial del Ejército (1941), en la Banda Marcial Caracas (1946), en la Orquesta Sinfónica Venezuela (1954­1982), en el Collegíum Musicum de Caracas (1975) y en la Orquesta Típica Nacional (1954), institución de la que posteriormente es nombrado Director (1966) Fue Presidente de la Junta Directiva de la Sociedad Orquesta Sinfónica Venezuela en los periodos 1971, 1972. 1975, así como también secretario general de la Asociación Musical del Distrito Federal y Estado Miranda en cuatro oportunidades, profesor de flauta de la Escuela de Música Juan Manuel Olivares desde 1975, director de la Escuela de Música Prudencio Esáa desde 1989 hasta 1993 y miembro del Consejo Académico Superior de las escuelas de música del Consejo Nacional de la Cultura. Ha sido condecorado con la Orden Primero de Mayo, del Trabajo y Vicente Emilio Sojo». (Tomado de: Hernández Contreras, Luis. (1999). Diccionario de la Música en el Táchira. Proculta. San Cristóbal. p. 81).

Juan Edgar Carrero Balza

(n. Músico. Rubio (Estado Táchira), 21 dic. 1932) Compositor. Guitarrista. Abogado. Realizó algunos estudios musicales en la Academia de Música del Táchira. Aunque su actividad principal no es la música, se ha dedicado a ella desarrollando sus conocimientos en forma autodidacta. En la segunda mitad de la década de los cincuenta, mientras era estudiante del Liceo Simón Bolívar participó en el Orfeón de dicha institución dirigido por Andrés Sandoval y posteriormente en su Estudiantina. Se traslada a Mérida a cursar estudios de Derecho y conduce la Estudiantina de la Universidad de los Andes, actividad en la que contó con el apoyo del compositor Rhazés Hernández López, quien era Director de Cultura de la casa de estudios emeritense. Ya graduado de Abogado regresa a San Cristóbal donde funda la Estudiantina LI-UNI, la cual fue muy famosa en los años sesenta. Es uno de los impulsores del Sello disquero PRODANSA (Pro-ducciones Andinas S.A.), empresa que da oportunidad a varios artistas tachirenses y por consecuencia difunde su actividad musical. Entre sus composiciones resaltan: el muy famoso valse Cuando me quieras (1956); Quinimarí (1962); el pasodoble Feria de San Sebastián (1964); Frailejón (1966) y MI Soledad (1966) Su valse Cuando me quieras, ha sido difundido nacional e internacionalmente dando renombre musical a su compositor. Entre sus intérpretes están: César Monsalve (el primero que lo grabó); Jesús Sevillano, María Teresa Chacín, Nancy Ramos, Mayra Martí, Barbarito Diez, el Mariachi Tapatío con arreglos de Rubén Fuentes, Nelson Hernández y la Filarmónica de Londres con Frank Barber. Otros intérpretes que han grabado sus composiciones son: Norberto Parada y su Orquesta Típica, Beatriz García, y el dúo de Morelia y Miguel Ángel. Entre otras composiciones suyas cabe señalar la musicalización de poemas tachirenses en el álbum Joyas Musicales y Poéticas del Táchira; más de 20 villancicos tachirenses y el Aguinaldo del Niño Triste que fue grabado por el Quinteto Dalmar para el sello Polydor de Bogotá. Su afán de difusión de la música le ha llevado a ir conformando un estudio de grabación institucional bajo el nombre Producciones Paramillo. En 1996 grabó un CD titulado Ofrenda Navideña con temas internacionales y de su propia creación. Se desempeñó como profesor de Derecho de la Universidad Católica del Táchira y Juez Superior Primero en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Táchira.

Nelson Alfredo Yánez

nelson_alfredo_yanezNace en Rubio el 16 de junio de 1966. Realiza sus estudios de primaria en el Grupo Escolar La Victoria de la ciudad de Rubio. Los estudios de bachillerato los realiza en el Liceo Carlos Rangel Lamus de Rubio, obteniendo el título de bachiller Mercantil mención Contabilidad. Estudia primero y segundo año de derecho en la Universidad Católica del Táchira. Inicia sus estudios musicales en la Escuela Francisco Javier Marciales en la ciudad de Rubio. Es Pedagogo especialista en Educación Musical egresado de la segunda promoción del Instituto Pedagógico Rural “Gervasio Rural”, de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Ha realizado entre los años de 1983 hasta el 2002 infinidad de cursos para su mejoramiento personal y profesional. Ha realizado diversas actividades culturales desde hace más de 20 años, entre ellas se destacan el haber sido integrante de la Banda Show “Colegio de Los Andes de Rubio desde 1980 hasta nuestros días, participante de los IV Circuitos Culturales de 1988, obteniendo el primer lugar a nivel del Distrito (Hoy Municipio) Junín en la especialidad de Teatro. Ha sido integrante del grupo de teatro del Ateneo “Rafael María Rosales”, de la ciudad de Rubio durante el año 1993. Participó en el III encuentro de Artes Escénicas del Pedagógico de Caracas, Junio 1994, Participó en el primer festival Universitario de Teatro (Región Andina), realizado en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos “Ezequiel Zamora”, Barinas, noviembre 1995. Participó en el IV encuentro de Artes Escénicas de la UPEL en la ciudad de Guanare, Portuguesa en Noviembre de 1996. Ha sido integrante del Grupo de teatro UPEL del Instituto Pedagógico Rural Gervasio Rubio, en los años: 1997, 2002 hasta el 20007. Integrante de la agrupación musical Santa Bárbara desde el año 1987-2001. Director musical y administrativo de la agrupación “Generación gaitera”, desde 1991 hasta nuestros días. Director e instructor de la agrupación “Pedagógica Gaitera” en las temporadas 2001 – 2006. Participación en VII Encuentro de Artes Escénicas de la UPEL, Barcelona, Anzoátegui, Noviembre 2002. Nelson Alfredo Yánez ha sido un excelente representante de la música y de las artes escénicas locales. Se desempeña como Docente en varias instituciones educativas rubienses.

Obdulio Altuve Zambrano

n. Rubio (Mcpo. Junín), 20 dic. 1884. m. San Cristóbal, 03 jun. 1937). Político. Periodista. Escritor, Pianista. Director de Banda. Compositor. Director de la Banda Junín de Rubio entre 1908 y 1910, es decir, en los mismos años, en los cuales, su anterior titular, Alejandro Fernández era Director en San Cristóbal. Participó en el proceso de reorganización de la institución por iniciativa del Coronel Arturo Omaña y fue sucedido por Parmenión Briceño. Por motivos políticos, durante gran parte del gobierno regional del general Eustoquio Gómez, vivió exiliado en Colombia. Regresa a San Cristóbal en 1925. Es compositor de los valses Vis a vis; Gato negro; Hijos del arte; Los Chiflados y Granuja, este último editado en el Álbum de música dedicada a Rubio (1944); y de la marcha “Boulevar Progreso”, su bambuco «Contrastes», su danza «Por estos lares», su fox-trot, «María Teresa», su marcha «Nariño», y su fantasía «Del Manzanares al Torbes», entre otros. Fue también periodista y escritor. (Tomado de: Hernández Contreras, Luis. (1999). Proculta. San Cristóbal. p. 30).

Ovidio E. Ostos Ramírez

Médico y compositor. Nació en Rubio, el 22 de Junio de 1912. Se gradúa en Caracas de Bachiller, en 1932 y de Médico en 1938. Fue alumno de la Academia Nacional de Música del Maestro Vicente Emilio Sojo y cursó estudios completos de Historia de la Música con el Maestro Juan B. Plaza. Ya como Médico en San Cristóbal continuó con su capacitación musical con el maestro Andrés A. Sandoval, director de la Academia de Música de San Cristóbal. Fue presidente del Salón de Lectura y del Ateneo del Táchira, y miembro del círculo de Apreciación Musical. Entre sus composiciones más destacadas se encuentran una Sonata Clásica para piano en cuatro movimientos, un Cuarteto Clásico para instrumentos de cuerda en cuatro movimientos, ambas estrenadas en el Salón de Lectura de San Cristóbal, Cuatro Fugas a dos, tres y cuatro voces, entre las que se destacan «Campanitas de la Aurora», y «Lorito Real», con letra del poeta Manuel Felipe Rugeles. Compuso los valses «Recuerdos de Estudiante», «El Trigonómetra», «Dulces Impresiones», «Sublime Amor», Gladys Josefina» y «Beatriz Emilia», dedicadas a sus hijas. Los bambucos «Primera Inspiración», y el pregón «Lamentos», además de tres himnos y el hermoso pasodoble «San Cristóbal.

Pedro Eugenio Vivas

Músico. Nació en Rubio, pero se radicó en Trujillo. Entre sus obras musicales más destacadas se encuentran los joropos, «Brisas Andinas» y «Zapateadito».

Pedro P. Hernández

Organista. Compositor. Docente. El historiador Rafael Maria Rosales hace una referencia sobre él cuando escribe sobre su hijo José Acacio Hernández. De éste, nacido en Rubio el 27 de junio de 1917, dice que: «es hijo de ese gran maestro, compositor y Director de Bandas don Pedro Hernández, el recordado y querido organista y cantor que habiendo nacido en Capacho vivió toda su vida en la bella «ciudad pontálida», donde sembró su arte y sus huesos después de haber formado a muchos músicos y dejado una obra ahora lamentablemente perdida». Nuestra investigación lo precisa en su actividad docente ya iniciada en Rubio en junio de 1904 en su condición de corista de la Iglesia de esa ciudad. Enseñó, en la casa cural ubicada en la Plaza Colón, la ejecución de instrumentos como la guitarra, el requinto y la flauta, además de clases de canto. Se destacó como afinador y reparador de pianos. Participó en una actuación artística, celebrada en agosto de 1905, en la que acompañó al piano al violinista colombiano Julio Angulo Lewis. Continuó en el ejercicio de su actividad pedagógica en esa localidad y en mayo de 1912, se ofrecía «especialmente en la enseñanza de las siguientes ramas del divino arte. Teoría por Melecio Morales; solfa por Eslava; Guitarra por Carulli; Bandola y Tiple por Suárez; Flauta por Hans Kohler; Clarinete por Romero. Instrumentación por el nuevo Tratado de A. F. Gevaert. Enseña en perfección órgano y canto religioso. (Tomado de: Contreras Bautista, José Antonio. (1995). Junín, tierra Pionera y Promisoria. Ediciones de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. Caracas).

Román Maldonado

n. Rubio, c. 1859, m. Los Teques c. 1940) Director de Banda. Compositor. El músico tachirense Freddy Leonardo Moncada en su tesis de grado para optar al título de Licenciado en Artes de la Universidad Central de Venezuela titulada La Banda Marcial Caracas: Un medio de difusión musical en la Caracas de la dictadura de Juan Vicente Gómez nos refiere que Maldonado fue Director de la Banda de Honor del General Cipriano Castro, llamada también Banda Castro y de la Banda Presidencial del General Juan Vicente Gómez. Es autor de las siguientes obras, entre otras: Carabobo (marcha); Desde la lejanía (bambuco); y los valses La niña Isabel; Bella Unión; El carnaval; El lago; El laurel y el pasodoble El cóndor. Fue alumno junto con Alejandro Fernández y Pedro Damián Vivas de Abel Briceño, compositor nacido en la Villa del Rosario (N. de Santander, Colombia en 1853) La Banda del Estado Táchira dirigida por su amigo, el ya mencionado Alejandro Fernández, interpretó su valse Bella Unión, dedicado a los esposos Ramírez, en la retreta del domingo 20 de diciembre de 1903. Compuso, en honor de una de las gestas de la Revolución Liberal Restauradora, la marcha Tocuyito. La famosa Banda Junín de Rubio ejecutó, en esa ciudad en abril de 1901, su Marcha Fúnebre, en el sepelio de la señora madre del General Juan Alberto Ramírez. Dio testimonio, en su condición de Director de la Banda Presidencial, de las cualidades personales y musicales de Leopoldo Martucci en el juicio penal seguido a este por el asesinato del trombonista Nemesio Miranda, suceso acaecido en San Cristóbal el 4 de febrero de 1914. El eminente historiador e investigador tachirense Juan Nepomuceno Contreras Serrano publicó en el Boletín del Centro de Historia del Táchira de agosto de 1956 (Nº 15), un pequeño pero significativo ensayo bajo el título Aventura de unos Músicos Tachirenses. Por el interés que reviste este relato que da luces a futuras investigaciones y aclara muchos puntos de la nuestra, nos permitimos copiarlo en su totalidad: “Durante el régimen a político guzmancista conocido con el nombre de ‘Septenio’, estalló, simultáneamente, en el año de 1874, un movimiento armado en Oriente y Occidente del país, acaudillado por los generales José Ignacio Pulido y León Colina, con el fin de derrocar la férrea dictadura implantada por el general Antonio Guzmán Blanco, cuatro añas antes. Dada la gravedad de la hora, en razón del prestigio bélico y arraigo popular de que eran poseedores aquellos dos adalides revolucionarios, el gobierno se vio precisado a dicar órdenes perentorias a todos los lugares de la nación a objeto de reunir, en el menor tiempo posible, numerosos contingente armado de ciudadanos de extracción popular, a usanza de la época, para reforzar a los cuerpos veteranos y hacerles frente a la amenazante situación, especialmente en tierras falconianas, donde el foco rebelde ofrecía mayor peligrosidad por el coraje de sus hombres y la legendaria fama de su caudillo vernáculo. En el Táchira, se formó una división de fuerzas bajo el comando del general Hermenegildo G. Zavarce, veterano y valiente soldado coriano que a raíz del triunfo de la Revolución Federal, había sido designado Jefe de la Frontera con Colombia en dicha región, donde por su característica bondad, popularidad y sencillez, logró captarse aprecio y consideración general. Allí formó hogar con distinguida dama de la aquella sociedad, de cuya unión hay descendientes en Caracas. En San Antonio del Táchira existía para entonces una banda de música compuesta de jóvenes que apenas fluctuaban entre los 15 y 20 años de edad, la cual dirigía con lujo de aptitudes, el profesor Abel Briceño, hijo de padres venezolanos y criado en dicha población pero nacido en la Villa del Rosario de Cúcuta, República de Colombia. El citado conjunto filarmónico, de orden del gobierno nacional entró a formar parte del cuerpo armado de que se ha hecho mención, el cual marchó, en actitud de guerra, hacia el centro de la República, para unirse a otras fuerzas en la sofocación del cual movimiento bélico. El ejército del Táchira no tuvo oportunidad de entrar en acción, ya que, para la fecha de su llegada a Carora, el gobierno nacional había sorprendido y hecho prisionero a Pulido en Oriente, y vencido luego en sangrienta lucha en Barquisimeto, a Colina, quien después se rindió, incondicionalmente, a las huestes gubernamentales en Coro. En esa ocasión hizo Guzmán Blanco, en la capital falconiana, una concentración de elementos bélicos y despliegue de fuerzas que alcanzó a quince mil hombres. Cosa inaudita para aquellos convulsionados tiempos. Pero volvamos al cuerpo de músicos dirigidos por el maestro Briceño. Restablecida la paz en toda la nación, licenciáronse las tropas puestas de facción con motivo de la revuelta, menos la banda de músicos tachirenses que, con la difusión de sus melodías vernáculas, vibrantes, emotivas, llenas de ritmos que reviste este relato que cadenciosos con unción de montaña, claror de amanecer y musitar de linfas, fue incorporada a cuerpo veterano como unidad “semi-militar” señalándosele misérrima ración que apenas alcanzábale a sus componentes para cubrir los reducida porción de sus ingentes necesidades. Para aliviar tan penosa situación pecuniaria, lograron los músicos se les permitiera dedicar las horas libres que dejábales el servicio castrense, a ocupaciones artesanales u otros trabajos honestos de que eran poseedores. Llenos de amargura y desazón por tales contratiempos, transcurrían los días de estos conterráneos en la capital y poblaciones circunvecinas. Su mayor anhelo consistía en retornar a sus nativos lares donde aguardábalos el calor hogareño, pues a excepción de su director artístico que era hombre que frisaba en los treinta años de edad, los demás miembros de la banda, como se ha visto, eran tiernos e inexpertos jóvenes. Pero tan vehemente aspiración habíales sido imposible realizar por venales caprichos de sus superiores. Los aires musicales tachirenses y de otras Secciones de la Andina Cordillera, que tocaba aquel conjunto artístico, transparentados en valses, marchas militares y todo lo concerniente al arte bélico, habíales creado ambiente acogedor, especialmente en Caracas (No quiere esto decir que composiciones de tales nombres no se tocaran en la capital, sino que por extrañas en su concepción y ritmo, o por otras características, las ejecutadas por este conjunto merecían el aplauso unánime de soberano) Tal vez esta circunstancia ­suponemos nosotros- militaría en las esferas oficiales para abstenerse de conceder les la baja y los fondos pecuniarios indispensables para el regreso de los noveles artistas a su lar nativo. Hubo momento en que sus ilusiones al respecto tuvieron hálito prometedor. Terminado el «Septenio» y ascendido al poder supremo, en 1877, el general Francisco Linares Alcántara, vino a revivir sus esperanzas el cambio de mandatario. Sucedió que una vez ejecutaba la banda melodías regionales en unos festejos públicos en La Victoria, a donde solía ir el Presidente a disfrutar del solaz y esparcimiento en su pueblo de origen. Gran danzador de toda clase de ritmos musicales, en uno de los bailes que en honor suyo fuéronle obsequiados y en donde la batuta del maestro Briceño y sus pupilos pusieron a vibrar su alma de artistas, se entusiasmó de tal modo el popular mandatario bailando aquellas melodías andinas, que prometió a los ejecutantes, a exigencia del más joven de ellos, de nombre Román Maldonado, concederles para fines de año (1878) su baja y darles pasajes y raciones por
15 días para su retorno al seno de los suyos. Esa promesa del general Alcántara llenó de entusiasmo el corazón de los serranos músicos. Aprestáronse a los preparativos del viaje, ansiosos de contemplar de nuevo los azulosos horizontes de su autóctona comarca. Pero el destino fue una vez más sañudo y cruel con los imberbes componentes de la banda marcial. Su sueño acariciado esfumaríase de la noche a la mañana como tenue nubecilla al contacto de fuerte brisa. Una repentina dolencia física puso término en pocas horas, en la Guaira, a la vida del «Gran Demócrata». Este inesperado suceso y las graves consecuencias que de él se derivaron, privó a nuestros conterráneos de volver a pisar la tierra de sus mayores. El relato que acabamos de hacer, nos fue referido una tarde del año de 1940, en Los Teques, por uno de sus protagonistas, ya anciano, el nombrado Román Maldonado. Oriundo de Rubio y siendo niño de apenas cinco años, fue conducido por sus padres a San Antonio del Táchira, en cuyo lugar transcurrió su vida hasta la edad de dieciséis años en que, habiendo estudiado música y formado parte del grupo filarmónico de la localidad, dirigido por el nombrado Abel Briceño, tocóle expedicionar hacia el centro del país formando parte del ejército regido por el general Zavarce. Casi todos esos jóvenes artistas fueron formando sus hogares en poblaciones distantes de sus montañas nativas. Seguramente deben existir descendientes de ellos. Y sea propicio el momento para manifestar, en relación con el artista Román Maldonado, que este meritorio compatriota ahondó mucho en el arte musical. Estudió y se familiarizó con los clásicos, compuso obras de corte y ambiente nacional, fue director de conjuntos filarmónicos y por muchos años Director de la Banda Presidencial. A su muerte, ocurrida poco tiempo después del relato que ha originado esta página, dejó un acervo armónico de valimiento. Sus hijas, también artistas, heredaron las cualidades de su progenitor, y han derramado enseñanzas, por muchos años, como profesoras de piano en la capital de la República”. El acucioso investigador e historiador chileno Mario Milanca Guzmán en su denso trabajo La Música en El Cojo Ilustrado (Caracas, 1993), transcribe la crónica aparecida sobre su hijo, el violinista Román Maldonado, quien fue becado por el Gobierno Nacional para cursar estudios en Italia y regresó a Caracas en 1914, donde ofreció un recital el domingo 29 de marzo en la Academia de Bellas Artes. Este mismo académico en su libro La Música en el tiempo histórico de Cipriano Castro. Caracas 1899-1908 (BATT Tomo n° 125), reproduce la fotografía, publicada en El Constitucional, de la Banda Castro dirigida por Maldonado. Milanca, nos ofrece las distintas versiones de José Antonio Calcaño y Ernesto Magliano sobre la posible fecha de nacimiento de nuestro compositor y conductor, afirmando el chileno que, siendo del Táchira, es casi seguro que Román Maldonado entró junto con el ejército del general Castro a Caracas el año 1899. El relato escrito por Contreras Serrano desvirtúa este señalamiento. En este último trabajo, Mario Milanca persigue a este connotado director rubiense. Copiamos, con la intención de mostrar varias fuentes de investigación, lo reproducido por este historiador, publicado originalmente en el ya mencionado órgano de prensa del régimen, El Constitucional. Este es parte del juicio escrito por el connotado compositor, profesor y crítico Jesús María Suárez sobre una retreta de la Banda Castro: «Bajo la inteligente dirección del maestro Román Maldonado oímos a la Banda Castro ejecutar en la Plaza Washington (de Caracas) varias piezas de diversos géneros, dándonos aquella audición el poder apreciar su mérito indiscutible. Fueron aquellas piezas: un magnífico pasodoble, en que hay mucho que admirar, en lo que toca a la instrumentación; la bella obertura de «Juana de Arco»; el gran concertante de la ópera «Hernani»; una espléndida ejecución de «Un ballo in Maschera»; el precioso valse alemán (ilegible); y para concluir dos bambucos andinos: «Las Brisas del Pamplona» (sic), especie de bambuco, muy voluptuoso, y «Los ojos azules», vals instrumentado por el maestro Maldonado, con grandes efectos rítmicos, que hablan muy en alto de sus aptitudes en el arte de la instrumentación. Lo que más nos ha llamado la atención de la pequeña Banda Castro es su colorido instrumental: ora ha dejado oír pianísimos casi ideales, ora efectos graduales de intensidad, verdaderamente artísticos, y también ataques con una precisión y brillantez que satisfacen. Estas cualidades, poco comunes, tratándose de conjuntos, revelan indudablemente, no sólo la laboriosidad del maestro Maldonado, sino también sus conocimientos y gusto». Concluye Milanca, reproduciendo la última estrofa del poema Rasgos que Benicio González Blanco dedicara a mi distinguido amigo señor Román Maldonado Director de la Banda «Castro». «Nació en las cumbres de la sierra andina/ en donde el genio y el valor se acrecen; / En la lucha jamás ha desertado, / pues guarda en el cerebro luz divina, / y como sus virtudes no perecen, / este Aguinaldo ofrendo a Maldonado. Forma parte de la muy pequeña lista de músicos tachirenses que considera José Antonio Calcaño en su clásico libro La Ciudad y su Música. Reseña, a saber: «Román Maldonado, natural de Rubio, en el Táchira, donde nació en 1858 y fue Director de la Banda de Honor del General Castro, y más tarde de la Banda Presidencial del General Gómez». (Tomado de: Hernández Contreras, Luis. (1999). Diccionario de la Música en el Táchira. Proculta. San Cristóbal. pp. 117-120).

Rubén David Moros Guerrero

(n. Rubio (Mcpo. Junín), 22 mayo 1924. m. San Cristóbal. 10 jul. 1950) B, Pianista._Compositor. Médico. Inició sus estudios en la Academia de Música del Táchira bajo la dirección de Luis Felipe Ramón y Rivera. Su nombre se incluye entre los programas realizados por esa institución musical. Siendo estudiante en el Liceo Simón Bolívar organizó y dirigió la Estudiantina Liceísta, integrada por estudiantes de ese plantel aficionados al arte musical. De él se conoce el bambuco Estudiantina Liceista grabado por la Orquesta Típica Nacional bajo la dirección de Luis Felipe Ramón y Rivera (edición realizada con el patrocinio del Banco Táchira), y posteriormente con la misma institución dirigida por Juan Durand. Una posterior grabación fue lograda en el disco conmemorativo del 80º aniversario del Liceo del cual egresó como Bachiller. Falleció en un accidente automovilístico en la zona de Los Kioskos aledaña a San Cristóbal, al año de haber obtenido su titulo de médico.

Rufo Pérez Salomón

(n. Valle de la Pascua (Edo. Guárico), 18 dic. 1924) Director de Coros. Director de Orquesta. Compositor. Docente Musical. Cursó estudios en su ciudad natal con el pedagogo Emilio Antonio López. Dedicado a la docencia desde temprana edad, ejerció como Maestro de Capilla por más de dos lustros. Ha hecho cursos de Pedagogía Musical Especializada dictados por el Ministerio de Educación. Ha dictado los Cursos de mejoramiento profesional a una gran cantidad de docentes musicales en el país. Llega al Táchira en 1961 después de ganar el Concurso que al efecto se realizó en Caracas para ejercer la docencia musical en la antigua Escuela Normal Interamericana de Educación Rural (CIER) de Rubio. Fue Director de la Escuela de Música Francisco Javier Marciales y de la Escuela de Música Miguel Ángel Espinel entre mayo de 1978 y 1990, año en que es jubilado. Se desempeñó como docente musical en la Universidad Católica Andrés Bello Extensión Táchira, y fue Supervisor Musical del Ministerio de Educación. Fue Director-Fundador de la Orquesta de Cámara de la Fundación Orquesta Sinfónica de Los Andes, con la que desarrolló una interesante labor de difusión musical. Fue Director del Orfeón de la mencionada Escuela Miguel Ángel Espinel en 1973 y de la Coral Municipal. Aparece, en su condición de guariqueño, en el Diccionario Biográfico-Cultural del Estado Guárico escrito por Lorenzo Rubín Zamora (Caracas. 1974), quien reseña sus composiciones: Ave María nº 1; Ave María nº 2; Misa de Difuntos; Marcha Fúnebre de Semana Santa, Tres Canciones Corales y multitud de villancicos. Reconstruyó la partitura del Himno al Libertador compuesto por José Consolación Colmenares en 1883 y publicado en el libro El Centenario del Libertador en San Cristóbal (BATT. Tomo nº 83) (Tomado de: Hernández Contreras, Luís. (1999). Diccionario de la Música en el Táchira. Proculta. San Cristóbal).

Saritín Betzabeth Gómez Toro

Nace en Rubio en 1989. En 1999 comenzó a estudiar música en la Escuela “Francisco J. Marciales”, en la cátedra de piano, bajo la tutela del Prof. Rafael Ramírez demostrando 9nmediatamente sus aptitudes naturales para la interpretación del piano. En el transcurso de los cuatro años ha logrado adquirir dominio en sus ejecuciones. En sus ratos libres se dedica a la ejecución del cuatro, el violín, y la viola y compone canciones que ella misma interpreta. En la celebración de los 59 años del Salón de Lectura, programada por el Colectivo Cultural de Junín, ejecutó un concierto de piano en donde interpretó la Sonata 14 de Wolfgang Amadeus Mozart y la Fantasía Improntus de Frederic Chopin.

William Alberto Acevedo Sánchez

Nació el 25 de Mayo de 1962. Hijo de Jesús Enrique Acevedo Díaz y Carmen Sofía Sánchez. Estudio primaria en el Colegio “María Inmaculada”. Secundaria en la Unidad Educativa “Las Américas”, Ciclo Básico y Ciclo Diversificado “Gervasio Rubio”. Se gradúa en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador como docente Integral, y realiza un Postgrado en Evaluación Educativa. Se desempeña como docente de música en el Colegio “Nuestra Señora del Rosario” durante muchos años. Ya graduado se desempeña como docente en el NER 489 de Pregonero, posteriormente es nombrado como docente de Música en la Escuela Granja “Marco Tulio Rodríguez” y la Escuela Bolivariana “Vega de la Pipa”. Ejecutante de instrumentos de cuerda con inclinación en el arpa por 30 años. Fundó el Grupo Criollo “Venezuela Siempre”. Tocó en el grupo “Venezuela 5”, “Venezuela Nuestra”, y en un gran número de conjuntos. Ha sido aficionado a la música gaitera, dentro de la cual ha pertenecido al conjunto de la Destafac 12, y otros grupos; ha sido director del grupo de gaitas de la UPEL. Dentro de la música instrumental ha sido director de la estudiantina del Ateneo “Rafael María Rosales” de Rubio, y director de la estudiantina del “Colegio Nuestra Sra. del Rosario”. Ha formado musicalmente un gran número de jóvenes rubienses, entre los que se destaca Leonard Jácome quien es arpista de planta del cantautor Reynaldo Armas. Ha desarrollado en los últimos tiempos una ardua labor a nivel de la Coordinación Cultural de la Oficina de Educación Municipal de Junín y en el rescate del Patrimonio Cultural del Municipio Junín.