Caída de la Dictadura de Pérez Jiménez (Cont.)

perez-jimenezOtra circunstancia favorable al movimiento contra la dictadura, fue el vencimiento del período previsto en la propia constitución de la dictadura, para elegir al Presidente de la República por voto directo y secreto. El movimiento contra Pérez Jiménez utilizó correctamente esta circunstancia y planteó que el gobierno convocara a elecciones, tal como lo ordenaba la constitución sancionada en 1953. Todas las fuerzas de oposición estaban a la expectativa ante el hecho concreto de que el gobierno estaba obligado a una consulta electoral. Y Pérez Jiménez y sus consejeros no lograron resolver favorablemente este problema.

La dictadura no quería nada con elecciones; no olvidaba la experiencia del año 52 cuando el pueblo votó en contra de los candidatos del gobierno.
En esta situación y para evadir el mandato constitucional, la dictadura llamó a un plebiscito confeccionado de tal manera que sólo se podía elegir a Pérez Jiménez. El plebiscito resultó un fraude que rebosó la paciencia del pueblo y condujo a la jornada del 23 de enero de 1958 que puso fin a la dictadura.

El 23 de Enero de 1958

El 23 de enero de 1958 es derrocado el gobierno del General Marcos Pérez Jiménez, mediante un movimiento cívico-militar. El dictador tachirense se había entronizado desde 1952.
A la caída del régimen se encargó del gobierno una Junta, presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal. Pérez Jiménez, que había nacido en 1914 en la población tachirense de Michelena, tomó parte con el grado de Mayor en el derrocamiento del Presidente Isaías Medina Angarita en 1945.

En noviembre de 1948 es uno de los principales responsables del derrocamiento del Presidente Rómulo Gallegos. Entra, entonces, como miembro de la Junta Militar de Gobierno y Ministro de la Defensa. En 1950, a raíz del asesinato del Presidente de la Junta, Carlos Delgado Chalbaud, asume la presidencia el Dr. Germán Suárez Flamerich, conservando Pérez Jiménez su posición, pero con mayor control.

En 1952 desconoce el resultado de las elecciones generales, en las que había triunfado el Partido Unión Republicana Democrática, dirigido por el Dr. Jóvito Villalba, y se declara en ejercicio de la presidencia de la República, a través de la SN (Seguridad Nacional), un cuerpo autónomo dirigido por Pedro Estrada, hombre de entera confianza de Pérez Jiménez, se encargó de controlar y silenciar a los dirigentes de la oposición, procurándoles cárcel y las más despiadadas torturas. Gobernó dictatorialmente hasta 1958.

Derrocado en la madrugada de ese 23 de enero, viajó al exterior (República Dominicana) a bordo de «La Vaca Sagrada».

Dentro de las Fuerzas Armadas los sectores más institucionalistas veían con preocupación el creciente poder del aparato policial represivo del dictador. Esto significaba pérdida de prestigio en la institución armada que aparecía comprometida de hecho con los desmanes del régimen. El primero de enero de 1958 se produjo el primer intento de rebelión militar contra Pérez Jiménez. El movimiento encabezado por el Coronel Hugo Trejo contó con la participación de un buen número de oficiales de la guarnición de Caracas y de Maracay, principalmente de las Fuerzas Aéreas. Este levantamiento militar fracasó y sus principales dirigentes fueron detenidos por el gobierno.
Sin embargo, a partir del primero de enero la crisis interna de la dictadura se hizo cada día más grave. Se produjeron nuevos brotes insurreccionales en las fuerzas armadas y el movimiento popular se manifestó con más vigor en la lucha contra el dictador. Se acentuó la represión; las cárceles se llenaron de presos políticos; fueron cerrados los liceos y reprimido el movimiento estudiantil.

Pero el movimiento popular iba en ascenso. Densos sectores sociales se incorporaban activamente a la lucha: intelectuales, médicos, abogados, profesores, ingenieros, suscriben manifiestos de denuncia contra el régimen. En las calles se suceden manifestaciones y mítines. A mediados de enero la Junta Patriótica llamó a la huelga general para el día 21. El paro se cumplió a cabalidad y en muchos sitios de Caracas se produjeron enfrentamientos con las fuerzas del gobierno. En la noche del día 22, la Marina de Guerra y la Guarnición de Caracas se pronunciaron contra la Dictadura; y Pérez Jiménez, privado de todo apoyo en las Fuerzas Armadas, huyó en la madrugada del 23 de enero, rumbo a Santo Domingo.
La caída de la dictadura de Pérez Jiménez marcó el comienzo de uno de los períodos más interesantes de la historia contemporánea de Venezuela. Después del 23 de Enero de 1958 asumió el poder la Junta De Gobierno que dirigió el proceso político del país hacia el establecimiento de un régimen constitucional.

Pérez Jiménez estuvo en República Dominicana, hasta que se radicó en los Estados Unidos. Rómulo Betancourt, durante su Gobierno, logró la extradición del Dictador y aquí se le siguió un prolongado juicio, que terminó con la sentencia condenatoria por un período menor que el que llevaba detenido, por lo que salió en libertad y voló a Madrid.

En esta capital aceptó la postulación como candidato a Senador por el Distrito Federal en las elecciones de 1968, resultando electo por un número considerable de votos. En 1969 la Corte Suprema de Justicia anuló la elección de Pérez Jiménez para el Senado, esgrimiendo como principal argumento que P.J. no se inscribió en el Registro Electoral ni votó en las mismas elecciones. Actualmente está residenciado en Madrid.

El 23 de enero de 1958 se considera un triunfo del pueblo. Ese día, turbas enardecidas salieron a las calles, en todo el país, a celebrar la caída del régimen y a tratar de acabar con los funcionarios que se habían ensañado en la persecución política durante toda la década. Miembros de la terrorífica Seguridad Nacional fueron linchados; otros se escondieron por largo tiempo o escaparon al exterior.

Se habló, entonces, de un espíritu del 23 de enero, cuando los dirigentes de los distintos partidos políticos, a medida que regresaban al país de su largo exilio, manifestaban solidaridad, se respiraba un aire de unidad, voluntad de transformar las instituciones, de hacer patria, en fin, todo era paz y armonía.

Muy poco duró aquella «luna de miel». En cuanto comenzó la campaña electoral cada quien «jaló» para su lado, se deshizo la paz de los venezolanos y se agudizó la anarquía. Hoy en día, lejos de aquel espíritu, la descomposición social bochornosa, la corrupción campea en todas partes y la situación general es tan crítica que se impone una alta dosis de conciencia nacionalista para reordenar el país, llevarlo a los cauces de la decencia y del correcto proceder.

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