José Antonio Páez (Cont.)

jose-antonio-paezCuando estalló la revolución en 1810, Pulido llama a Páez para que le ayude en el Entrenamiento de los llaneros, que con el tiempo van obedeciendo ciegamente al que llamaban «taita» o tío. En esta época se casó con Dominga Ortiz.
Más tarde volvió a encontrarse con don Manuel Pulido, quien otorgó a Páez el grado de Capitán. Las verdaderas hazañas de Páez comienzan en «Mata de la Miel».
Luego viene la acción del Yagual, memorable batalla en que Páez, siendo apenas Teniente Coronel, tiene bajo sus órdenes a los Generales Rafael Urdaneta y Manuel de Servier; al Coronel Francisco de Paula Santander y a ocho coroneles más.
En las sabana de Mucuritas, el 28 de enero de 1817, los llaneros de Páez, que suman 1.100, se enfrentan al General La Torre con sus disciplinados y bien plantados Húsares. Esta fue la primera derrota del General Morillo en Venezuela.
Decidió Bolívar viajar a los llanos para conocer a Páez. El encuentro se realizó en el hato Cañafistola, el 30 de enero de 1818. Páez hizo que todo su ejército reconociera al Libertador como Jefe Supremo y pidió que se jurara fidelidad a Bolívar.
El 2 de abril de 1819 fue la increíble batalla de las Queseras del Medio. Al terminar la acción, Bolívar que había presenciado todo desde la otra orilla del río, no pudo menos que conceder la Cruz de los Libertadores a los 150 héroes. En 1821 se rompe el armisticio que se había firmado en 1820. Reanudadas las hostilidades, Páez, acatando las órdenes del Libertador, salió de Achaguas el 10 de mayo de 1821 con mil infantes, 1.500 jinetes, dos mil caballos de reserva y 4.000 novillos. Se incorporó al ejército del Libertador en San Carlos, donde se terminó de planificar la batalla de Carabobo. Páez comandó una de las tres Divisiones que actuaron en esa gloriosa batalla, el 24 de junio de 1821. Se decidió la acción en una hora, a favor de la bandera venezolana.
En el propio campo de batalla Bolívar asciende a Páez a General en Jefe. El remate final de la independencia de Venezuela lo pondrá el mismo Páez, cuando el 8 de noviembre de1823 toma el Castillo de Puerto Cabello, último reducto de los realistas en el país.
Empieza ahora otra etapa en la vida del General Páez. Se desempeñaba como Jefe Civil y Militar de Venezuela, cuando en mayo de 1824 el Congreso de Colombia decretó una recluta de cincuenta mil hombres, ante el peligro de que la Santa Alianza pudiera invadir las Repúblicas ya libres. El cumplimiento de este decreto por parte de Páez va a originar La Cosiata.
Ante la promesa de que el Libertador, que se encontraba en el Perú, vendría a ser el árbitro, Páez insiste en que vuele lo más pronto posible a Venezuela.
Llega el Libertador, y el 1º de enero de 1827, desde Puerto Cabello, dicta un decreto mediante el cual se olvidará lo pasado y se mantiene a Páez en el ejercicio del poder con el nombre de Jefe Superior de Venezuela.
En 1829 se reúne una asamblea en el templo de San Francisco en Caracas, y allí se decidió mayoritariamente la separación definitiva de la Gran Colombia. Páez convocó un Congreso, que se reunió el 6 de mayo de 1830. El 22 de septiembre se firmó la primera Constitución de Venezuela, separada de la República de Colombia.
Cuando en marzo de 1831 se instaló el Congreso Constitucional, Páez fue nombrado primer Presidente Constitucional de Venezuela para un período que culminó en1835. En este año es electo José María Vargas como Presidente. A poco de su mandato, se inicia la llamada Revolución de las Reformas y Vargas es depuesto del Poder. Páez, que se había retirado a descansar, es nombrado para que organice un ejército y defienda la Constitución. Nuevamente descuelga la espada el Centauro y en rápida campaña repone en la Presidencia al Dr. Vargas.
Al concluir este período, el Congreso escoge como Presidente otra vez a Páez, quien en este período sí logra traer a Caracas los restos del Libertador, en 1842.
En 1847 es electo Presidente José Tadeo Monagas, con el apoyo de Páez. Y al año siguiente, el 24 de enero, ocurre el lamentable atentado del Ejecutivo contra el Congreso Nacional. Entonces Páez se ve obligado a batirse en defensa de la Constitución, pero con tan mala fortuna, que tuvo que internarse por Nueva Granada hasta Santa Marta, para de allí pasar a Jamaica, Saint Thomas y Curazao. Desde esta isla zarpó el 1º de julio de 1849 y al día siguiente estaba en la Vela de Coro. La escasez de tropas, de municiones y de alimentos hizo imposible que Páez se enfrentara con buen éxito a las tropas del Gobierno.
Propuso entonces Páez una capitulación, pero sus artículos fueron violados por Monagas. El caudillo terminó preso en el Castillo de San Antonio, en Cumaná. Después de muchas penalidades logró que lo dejaran salir al exterior. Se embarcó en el vapor «Libertad» y llegó a Saint Thomas el 28 de mayo de 1850.
Desde esta isla se dirigió a Filadelfia, donde fue recibido con demostraciones de admiración y cariño, luego se encaminó a Nueva York. En este puerto se le preparaba un recibimiento apoteósico que aún recuerdan los anales de la historia norteamericana En Boston y en Washington recibió los mismos honores.
Cuando los Monagas caen en desprestigio, tras su Gobierno dinástico, es llamado nuevamente Páez a Venezuela. Ya está viejo, pero repleto de salud. El pueblo caraqueño se vuelca a recibirlo en las calles. ¡Vuelve el Centauro! Se le nombra Dictador, pero la situación es difícil. Falcón se ha impuesto con la Guerra Federal y las circunstancias le hacen firmar el Tratado de Coche.
Sale nuevamente Páez al destierro. Tiene el caudillo 73 años de edad. En Nueva York vuelven a honrarlo. De allí pasa a Buenos Aires con la intención de dedicarse al trabajo de cueros de ganado. Pero el Presidente de ese país, el gran Domingo Faustino Sarmiento, le confiere el grado de Brigadier General.
De Buenos Aires sale hacia Río de Janeiro en 1871; de aquí pasa nuevamente a Estados Unidos. En Nueva York muere el viejo caudillo el 6 de mayo de 1873, a los 83 años de edad.
Su vida fue una constante lucha contra la naturaleza, contra los hombres. Durante sus exilios recogió la más viva admiración no sólo en Estados Unidos sino también en Europa, alternando con Reyes y Príncipes. Sus restos reposan en el Panteón Nacional.