Manuela Sáenz (Cont.)

bolivar-manuelaEn el año 1822 su madre enfermó, por lo que decidió viajar a la ciudad de Quito junto a su padre. Para ése momento, se separa sentimentalmente de Thorne, a quien consideraba – según los escritos – un inglés aburrido, por ser realista y anglicano. Es en ésta ciudad donde conoce a Simón Bolívar, cuando hizo su entrada triunfal el 16 de junio de 1822. Manuela lo vio desde el balcón de su residencia, y desde allí arrojó una corona de flores hacia el centro de la multitud que colmaba las calles. Desde ese momento, se formó un vínculo afectivo- amoroso entre el Libertador y “La Libertadora”, como consecuencia de sus conversaciones y disputas acerca de la campaña libertadora. El amor profesado a Bolívar hizo que Sáenz se afirmara con mayor ímpetu en la lucha independentista, por lo que se entregó en cuerpo y alma a las armas, a las disputas verbales, a la intriga política y a los motines revolucionarios.

Cuando Bolívar se encamina a la campaña libertadora de Perú, “Manuelita” (como solían llamarla sus allegados) se le une unas semanas más tarde, permaneciendo en el cuartel general, en Lima y en Trujillo. Sólo lograrían estar juntos unos meses en 1826, cuando ubican su residencia en el Palacio de la Magdalena, muy cerca de Lima. Allí permanece defendiendo los ideales bolivarianos, incluso cuando el Libertador se va y se arma una reacción en contra del mismo. En 1827 es apresada por los enemigos de Bolívar y se encamina a Bogotá, en donde fija su casa desde 1828. Manuela tenía una personalidad muy liberada y excéntrica, cuestión que era visible por muchos al ver los animales que tenía bajo su dominio, tal es el caso de un oso con el que en ocasiones dormía.

Un tiempo después, comparte residencia con el Libertador en la que hoy es llamada la “Quinta de Bolívar”. El 25 de septiembre de 1828, cuando Pedro Carujo intenta asesinar al Libertador, Manuela interviene provocando la huida de Bolívar por una ventana del Palacio de Gobierno, momento a partir del cual es llamada por él mismo como “La Libertadora del Libertador”.

En 1830 decide trasladarse nuevamente a Bogotá al enterarse de la muerte de Bolívar. Allí se manifiesta a capa y espada a favor de la causa libertadora y por tal posición, provoca la reacción de un amplio sector del gobierno que la expulsa al considerarla conspiradora. Se va entonces a Jamaica, en donde pasa un año hasta su regreso a Perú, en donde instala un negocio tabacalero que le otorga ingresos para poder vivir, en vista de que sus bienes habían sido confiscados.

Durante su estancia en ese país, pudo compartir con diversas personalidades reconocidas en el mundo, tal es el caso de Herman Melville (autor de Moby Dick), Simón Rodríguez y Giuseppe Garibaldi (patriota italiano). Con éste último vivió algunos de sus últimos momentos lúcidos, antes de que sucumbiera ante el contagio de una difteria que la mantuvo en cama por varios días, hasta morir finalmente el 23 de noviembre de 1856.

Fuente: www.mipunto.com