El trapiche

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Trapiche de caña tirado por un buey. Imagen referencial.
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Transcurrían mis años de la infancia y la “orden” que había recibido era que para allá no podía ir solo, ya había ido, de la mano del nono o de mamá, era un lugar amplio, lleno de ruidos, olores y sabores… a miel.

Era el trapiche donde se cocinaba la caña de azúcar, ya previamente molida en tres masas de hierro movidas por bandas y un motor que hacia bastante ruido.

Tres hombres trabajan en él, turnándose uno que arrimaba la caña, el otro metiendo la caña en la prensa (las tres masas) y el ultimo era el que agrupaba o amontonaba el bagazo para después llevarlo a una enramada y depositarlo allá para que se secara y sirviera de combustible, si apremiaba la necesidad de este, se tiraba en el patio para que se secara al sol y así llevarlo al horno o parrilla; para cocinar el jugo de caña y convertirlo en miel
La jornada de la molienda se iniciaba con alguna antelación, se cortaba y traía la caña unos días antes (no muchos porque el sol dañaba la caña al estar mucho tiempo expuesto a él); se arreglaban los aperos y angarillas que se le colocaban a los arreos de mulas, para acarrear la caña, en las pailas también había trabajo por esos días, ya que, el pailero lavaba y raspaba las pailas para dejarlas lista para el inicio de la molienda.

La temporada de procesamiento de caña se celebraba entre febrero y julio, porque de agosto a diciembre se trabajaba con todo lo referente al procesamiento del café, se trataba de no trabajar los mes de julio, porque era el mes de lluvia y los caminos se anegaban de agua y las mulas de atollaban y no rendía el corte de caña.

Ya se sabía en qué orden se iba cortando la caña de azúcar en los lotes de terreno de la hacienda, “la Corraleja” “donde Alberto”, “el hormiguero” eran las denominaciones que tenían estos terrenos.

El “tren” de hombres que trabajaban en la molienda, se dividía en dos grupos: el trapiche propiamente dicho (los Trapicheros) y el pailero, quien era el “cocinero” y jefe de la molienda, a este lo acompañaban, el “parrillero”, el “mingo de gaveras” y el “abrotador” ; cada uno con su respectiva tarea a ellos se le sumaba el “bagasero” quien acarreaba el bagazo seco cerca del horno o parrilla, función esta que siempre vi ejercerla a el “sordo” Oliveros.

La faena de la molienda se iniciaba bien temprano en la mañana, los trapicheros llenaban un tanque construido de cobre, de allí, cuando estaba lleno se detenía el trapiche hasta que era vaciado y llevado el jugo de caña a la paila “guarapera”, esto se hacía por intermedio de instalaciones construidas para tal fin, vaciado el tanque se volvía a prender el trapiche; para continuar el proceso.

A veces llegaba gente a que les regalaran un vaso de jugo de caña mientras se molía, a mí, me extrañaba, porque me era más sabroso aporrear la caña contra un muro o piedra y chuparla extrayéndole el jugo luego botaba el bagazo, el jugo de caña al ser tomado directamente de la molida iba lleno de impurezas y mugre, pero a la gente así les gustaba algunos más precavidos lo colaban.

El cocimiento del jugo de caña se realizaba en tres paila de cobre, las cuales se denominaban “guarapera”, “mielera” y “panelera”, en cada una tenía un tiempo de cocción determinado.

Cuando el jugo de caña llegaba a la paila “guarapera” (1era paila) el pailero procedía a su limpieza, con un ramillón iba limpiando las impurezas que flotaban al entrar en cocción, luego esto es pasado a la paila “mielera” (2da paila), allí dura un tiempo y es pasado luego a la paila “panelera”(3era paila), donde ya se da la cocción final. Ya previamente el “mingo de gaveras” había colocado sobre los mesones las gaveras o moldes donde iba a ser vaciada la miel, después de un proceso de enfriamiento; al solidificarse la miel en las gaveras y ya fría se procedía a sacarla de los moldes, encarrarla para que el “abrotador” la llevara y con tamo o hojas secas de la misma caña envolverlas; procedimiento que aprendí hacer, pero no era capaz aun de alzar el bulto de panela, era pesado para mis fuerzas.

Unos minutos antes de estar lista la cocción de miel, se sacaba un poco de la paila panelera y se podían hacer los alfondoques y melcochas, para realizar esto tenía que venir la orden del nono; para hacer la melcocha se extendía la miel en un meso pequeño se esperaba que se enfriara y un hombre, como Luis Vargas quien era el “experto” en hacer el trabajo de darle punto a la melcocha extendiéndola y estirándola hasta que tomara un color blanco donde daba su punto, generalmente se le colocaban especies, anís, queso “revanchero”, se enrollaba en una caña dulce previamente seleccionada y a partir de allí se llevaba a la parrilla o horno para dorarla, luego se envolvía con hojas secas de la misma caña de azúcar; uno también la hacía pero con miel recogida del avispero mucho más pequeña, se colocaba en hojas del naranjo o simplemente no las comíamos cuando estaba en su punto.

Los sábados el nono daba la orden de repartir miel en la última cocha, llegaban muchachos de todas las edades con potes, ollas a llevar miel, que les servía en sus casas como endulzante para la aguamiel, guarapo, aguapanela; uno se levantaba temprano ya que3 ellos llegaban antes de las 7 de la mañana y asi podía uno jugar a la “pido”. “libertad” la “correa escondida” o también con las metras o el trompo.

Un día corriendo, ya el trapiche estaba detenido, mi hermano menor le da una patada a un perol que contenía miel hirviendo y se quemó la pierna izquierda, esteban de Jesús le echo agua y fue peor, le quedo la marca para toda su vida.

Adolescente le pregunte al nono el porqué de su acción filantrópica (si cabe el termino) y me contestó:

-Si no les doy me queman la bagacera, el trapiche, ya están acostumbrados además ellos me ayudan a cuidar los cañaverales, que no los quemen o por lo menos avisan a tiempo para evitar un incendio. –

Había un interés de por medio, nunca en mi vida oí o vi que el trapiche se quemara.

Fuente: Doménico Andrade (Facebook)

2 COMENTARIOS

  1. bien detallado el proceso de la caña En mi caso cuando niño conocì todo lo mencionado pero en un central panelero el mas grande del tachira ubicado en la hacienda bramòn era por los años 55 cuando niño recorrìa este central panelero muy industrial muy grande ubicado donde actualmente està el inia men bramon tachira

  2. Que bonitos recuerdos, cuando ibamos al Trapiche del Sr. Marcos en el Japón para que nos regalara miel, con la que hacíamos el agua miel para el café y con bastante limón una refrescante agua de panela…

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