Fiestas navideñas en Bramón

0
185
Publicidad

Corresponder el vivo interés que despertaron en nuestro lugar nativo, la pasión de nuestro destino poseedora de una fabulosa riqueza cultural, con su empeño de avivar la conciencia iluminada con las luces de nuestra tradición. La navidad, mensaje de paz, por el nacimiento del niño Jesús, de propio modo como el hombre se proyecta para el futuro sobre el fondo de la tradición cristiana.

El hecho de celebrar la navidad guarda su tradición, con singular cariño aunque las costumbres se vayan desvaneciendo, mantenerlas siempre vigente y trasmitirlas se siente de muchas maneras como signo indudable del efecto social, defenderla es defender la propia vida de la sociedad. Instruirlas en su magnitud creadora constituye el toque divino que nos convierte en los intérpretes del pueblo.

Un anexo vigoroso que unió el alma o espíritu navideño con el pueblo.  En el mes de Noviembre comenzaba los preparativos, para la hechura del pesebre, hacendosas mujeres se preocupaban para presentar su obra, casitas de cartón, bellamente decoradas, cerros cubiertos de musgos, caminos recubiertos con arena fina, piedras a los costados, cuidadosamente seleccionados, aserrín pintado, bolsas de papel recortado, teñido o un telón que sirve de fondo, un guicho acomodado en su sitio que correspondía. Estatuillas de barro cocido delicadamente adornado, San José, la Virgen y el niño Jesús, los Reyes Magos Santos. La representación de la pesebrera, bien hecha con trozos de madera y paja o de cartón, así mismo las casitas, una estrella debidamente pintada y adornada. Unas lamparitas de aceite de tartago en la parte central del pesebre en forma permanente hasta el 6 de enero o hasta el 2 de febrero día de la Candelaria. Esta manifestación de los viejos pesebres quedan muy pocos.

El efecto del pesebre como autenticidad de la fiesta navideña, los pobladores vinculan los lazos de amistad, compadrazgos crecidos de entusiasmo por los días que se avecinan expresan su anhelo, aflora las costumbres. Llega el día el trajín pone de manifiesto los preparativos. Las hayacas, chicha, dulce de lechosa, buñuelos, el cóctel con ron, el brandy, leche de burra, ponche crema, el vino “garnacha”, el miche claro o cachicamo, preparado en la popular mistela.

Limpiada la casa. Puesto el estreno, el adorno de la mesa de la cena, un ambiente tan acogedor y cordial a esa espiritualidad que reina entre los habitantes, en espera del nacimiento del niño Dios, el recorrido de los niños pastores con preciosos villancicos en cada portal, donde se les obsequiaba, torticas dulces, caramelos, bebidas de frutas, la maravillosa tizana.

Las puertas abiertas en espera de las visitas, un brindis, que bien podría ser desde unos traguitos de licor, o manjares, un abrazo de amistad un “Dios les pague”. Una acción vivificante, de aquellos lejanos tiempos.

Ratón Pérez, promotor de las bolas de candela deleite de los jóvenes de la época. El toro de candela del Negro “Tibulo”, antioqueño, joven trabajador de la Hacienda Bramón. Tradición que continúo con dignos representantes en esta especialidad, las recamaras, totes, los buscaniguas y los cohetes.

“Luis Coisa” excelente músico de una larga trayectoria, sus interpretaciones de su maravilloso conjunto de cuerdas, era contratado para los bailes familiares que duraban hasta tres días en plena parranda. “Los Carrileros”, de Colombia, “Los Mechosos” conjunto musical de Rubio quien amenizada las festividades navideñas en la Hacienda Bramón, en la época de Don Febres Cordero, Rosendo Ovalles Durán, donde representantes del comercio y dueños de haciendas así como autoridades del Municipio. Su funcionalidad perduró por muchos años. Las misas de Aguinaldos. Desde el 16 en la madrugada, se inicia las misas de aguinaldo, clásicos repiques de campanas, se dedicaron a peseros, chóferes, comerciantes, hacendados, autoridades civiles, familias y sectores. Día anterior a la misa a quien correspondía, algunas actividades alusivas a la celebración se realizaban el cochino y palo encebado, carrera de encostalados, reparto de caramelos, competencias atléticas acompañados de grupos musicales.

De las Apuestas: Apostar aguinaldos era una diversión de jóvenes y adultos: “Pajita en Boca”, “La Estatua”, “El Dar y No Recibir”, “Tiento de Espalda”, “El Beso Robado”, muy común entre parejas, el “Signo”, hubo representantes valiosas en las conmemoración de las actividades navideñas. Don Alberto Grimaldo con su producción de versos pintorescos y burlescos donde involucraba a personas, mantenimiento el anonimato su publicación creando entre los vecinos gran expectativa expresando hilaridad de quienes leían y comentaban sus estrofas.

Alberto Mendoza con su gran colaboración y aporte a la organización de actividades. Don Alfredo Ontiveros colaborador: Los Gáfaro. Los Sepúlveda. Los Grimaldo. Los Pinzón. Los Vega. Los Contreras. Los Daza. Los Navarro. Los Nieto. La familia Zambrano, Alis, Zara, Carmen, y Don Pablo Zambrano, padre; quienes promovieron admirablemente por algunos años las actividades decembrinas: disfraces, bailes, competencias deportivas, y la “cola, recamara”, más de 700 recamaras unidas entre si que se quemaba desde la entrada de la Hacienda Bramón casi hasta la curva, un sonido ensordecedor era como un pregón, una multitud de personas a cada lado de la calle disfrutaban del espectáculo el 24 y 31 de diciembre. Otras actividades fueron agregadas a los eventos decembrinos convirtiéndose así en las ferias y fiestas. Personas de otros lugares visitaban la población muchos coterráneos de varias partes del país venían a disfrutar todas estas actividades trayendo consigo ideas y aportes sustanciales para cumplir con las premiaciones de cada competencia, surge el Béisbol como actividad principal, el básquetbol, el voleibol.

El circo una atracción que muchas fueron las oportunidades de presentarse en la antigua plazuela: equilibristas, trapecistas, magos y payasos que hicieron el deleite del público. El maní tostado, algodón azucarado, cotufas y demás golosinas, ventas apostadas a la entrada del circo.

Una visión próxima se avecinaba, el rematador de las ferias y fiestas, quien se encargaba de todo lo relacionado con el evento festivo, previa autorización de la Junta Comunal, luego la Asociación de Vecinos.

Esta noble tierra con la generosidad de su comunidad asume el valor recolector de los exaltados valores una obra en común puesto en el ágape fraterno donde el recuerdo logra fuerzas y nuevos valores en defensa de nuestra identidad.

Llevar la palabra de la historia es ostentar el honor del justo acontecer y homenaje a quienes se dediquen a fomentar la riqueza de nuestra cultura, seamos ingenieros para reconstruir la obra de  constructores antiguos en el reencuentro moderno con nosotros mismos.

No es una alegre complejidad, sino como dimensión que pone los signos unitivos de las generaciones como esfuerzo colectivo.

Fuente: “Elemento Creador de la Cultura: sentido de la tradición del pueblo bramonense”, de Luis Alberto Parra Sinosa).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí