La historia del papel higiénico

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La historia del papel higiénico es todo un rollo. (Fotos tomadas de Internet).
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La verdad es que la historia del papel higiénico, o toilette como lo llaman los franceses o papel de baño como le dicen en otras latitudes, es todo un rollo.

Las fuentes consultadas coinciden en que antes de su invención, se utilizaban los más variados materiales: lechuga, trapos, césped, hojas de coco o de maíz. Los antiguos griegos se aseaban con trozos de arcilla y piedras, lo cual debía resultar muy doloroso, mientras que los romanos se servían de esponjas amarradas a un palo y empapadas en agua salada.

Los inuit, pobladores esquimales de las regiones Ártica y Groenlandia optaban por musgo y por nieve, y para los pobladores de las zonas costeras la solución procedía de las conchas marinas y las algas.

Para los historiadores, los primeros en crear y usar papel higiénico fueron los chinos, quienes en el siglo II A.C. diseñaron un papel cuyo uso principal era el aseo íntimo. Siglos  más tarde, las hojas chinas de papel destacaban por su gran tamaño (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto). Sin duda, estas hojas estaban en consonancia con la posición jerárquica de sus usuarios: los propios emperadores y sus cortesanos.

Según el columnista de La Opinión Gustavo Gómez Ardila, nuestros vecinos venezolanos si no resuelven pronto la escasez de papel higiénico les va a tocar volver a los tiempos de antes, es decir, cuando para los menesteres de limpieza se usaban hojas de árboles, preferiblemente, de lechuga. Fue la época en que se hizo popular, según el columnista, aquel refrán que aún hoy decimos: “Más fresco que una lechuga”.

Gómez Ardila recuerda que en su tierra natal, Las Mercedes, hubo una época en que se cultivaba mucho maíz, y entonces el aseo se hacía a punta de tusa. En otras partes del país se prefería la maretira, lo que queda después que se desgrana la mazorca, pues la tusa tiene que causar interminable picazón.

Hubo tiempos en que los periódicos cumplieron el papel del papel higiénico. Y en muchos pueblos se esperaban con ansiedad las jornadas electorales, pues las papeletas de votación y  la propaganda de los candidatos también cumplían ese cometido. Quizás por eso apestaban  algunos políticos, partidos y corporaciones públicas…

Los antiguos romanos de las clases pudientes utilizaban lana bien empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba nada menos que encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricachones y poderosos.

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857. El producto primigenio consistía en láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty”, un auténtico lujo para los más hedonistas. El nuevo producto, de precio prohibitivo, se comercializaba bajo un visionario eslogan: “La mayor necesidad de nuestra era, el papel medicinal de Gayetty para el baño”.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comienzan a comercializar el papel enrollado que hoy conocemos. Su presentación en sociedad estuvo llena de obstáculos dados los muchos tabúes surgidos entonces. Por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Todo distinto a lo que ocurre hoy cuando la propaganda de las diferentes marcas nos meten el papel higiénico y sus parientes – toallas higiénicas, servilletas, de doble y triple hojas, de todos los olores, etc. – hasta en la sopa.

Pero el papel de los orígenes no era el producto suave y absorbente de nuestros días. En 1935 se lanza un papel higiénico mejorado bajo el reclamo de “papel libre de astillas”. Esto nos hace deducir que lo habitual de la época era que el papel higiénico contara con alguna que otra impureza.

De ser un producto denostado y vendido discretamente en la trastienda, el papel higiénico se ha convertido en el protagonista de pasarelas de moda, obras de arte y delicados trabajos de papiroflexia.

En efecto, ha experimentado un gran desarrollo a lo largo de los años que han transcurrido desde su invención. A la doble capa del papel (incorporada en 1942) se suman tecnologías punteras que aportan mayor suavidad y absorción.

Varias fuentes atribuyen a Albany Perforated Wrapping Paper Company la invención del rollo de papel tal y como lo conocemos hoy día. Fue en 1880, nueve años antes de que Edison inventara la bombilla eléctrica. No debía de ser fácil asearse el innombrable a la luz de un candil en pleno invierno, por lo que estos héroes del pasado merecen nuestra admiración. En 1942 los escoceses introdujeron la espectacular novedad de la “doble hoja”, de la mano de la empresa St. Andrew’s Paper Mill.

Curiosidades higiénicas

  • La compañía de productos higiénicos Kimberly-Clark fue premiada en 1944 por el gobierno de Estados Unidos, gracias a “su heroico esfuerzo en el suministro [de papel] a los soldados durante la Segunda Guerra Mundial”. El papel sanitario se ganó así su trascendente ‘papel’ en la historia contemporánea, más allá de lo evidente.
  • El espíritu bélico del papel de baño continúa: se dice que durante la Operación Tormenta del Desierto (en la guerra de Estados Unidos contra Irak), los estadounidenses envolvieron sus tanques con papel de baño como técnica de camuflaje, ya que el verde contrastaba con la arena.
  • Hay mujeres que sueñan con casarse de blanco. Otras, además, desean hacerlo envueltas en el blanco del papel higiénico. Por eso, el concurso ‘Cheap Chic Weddings Toilet Paper Wedding Dress’ premia a los mejores diseños de vestidos de novia hechos con papel sanitario.
  • En la actualidad, nadie puede ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor posición para acomodarlo: mirando a la pared o hacia el otro lado. ¿Cuál prefieres?

Fuente: laopinion.com.co

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