La mató de un tiro por bajar naranjas en su finca de La Gonzalera

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Kelly y Marly Contreras, hijas de la mujer asesinada, exigieron que todo el peso de la ley caiga sobre el responsable del crimen.
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Una ama de casa, de 43 años de edad, fue asesinada de un certero balazo en el pecho, mientras que una hija resultó herida de un tiro en la pierna, luego de que fueran sorprendidas por el dueño de un terreno, adonde las damas ingresaron para bajar naranjas, en un hecho sin precedentes registrado en el sector La Gonzalera, vía a Rubio.

Al momento del suceso, otras dos mujeres, familiares de las víctimas, fueron testigos del hecho, e indicaron que una vez fueron sorprendidas por el hombre (que ya fue detenido), este en ningún momento les ordenó salir de su propiedad, ni hizo un disparo al aire para asustarlas, o les advirtió que les dispararía, según ellas, las atacó a mansalva. Ellas dos, una hermana y una sobrina de la dama asesinada, resultaron ilesas.

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Mariela Barrera Barrera, la víctima.

El crimen fue perpetrado este sábado, poco después de las 7 de la noche, cuando las cuatro mujeres decidieron ingresar al terreno, cuya cerca perimetral ya no existe, para tomar algunas naranjas, tal como se aseguró, acostumbran hacerlo otros vecinos del sector. Específicamente entraron a predios de la finca Santa Rosa, Caja Teja, pese a ser considerada esta parte de la propiedad un terreno baldío, a nivel de carretera.

La víctima fatal fue identificada como Mariela Barrera Barrera, de 43 años, de nacionalidad colombiana, quien residía en el sector Los Chaguaramos, a poca distancia de donde ocurrió el hecho. Ella murió casi de manera instantánea, luego de que el balazo le diera directamente en el corazón.

Su hija, de 25 años, Wendy Carolina Contreras Barrera, también ama de casa, con igual residencia que su progenitora, fue herida de un tiro en el fémur izquierdo, con orificio de entrada y salida; ya se encuentra estable, luego de que fuera auxiliada por una comisión del Cuerpo de Bomberos de Rubio, que al mando del Mayor Rubén Guerrero acudió en su auxilio y la trasladó al hospital “Padre Justo”, de esa localidad.

Al detenido le retuvieron dos armas

Tras arribar a la escena del crimen, funcionarios de Politáchira resguardaron el sitio. Para ese momento se desconocía la identidad de quien disparó. Allí se hizo presente un nutrido grupo de vecinos que deploró lo ocurrido y exigió justicia.

Una vez hizo presencia una comisión del Cicpc de la subdelegación Rubio, que se encargó de levantar el cadáver y de practicar la experticia, fue uno de estos vecinos quien le informó a los funcionarios del posible responsable del hecho, puesto que supuestamente siempre amenazaba con matar a quien irrumpiera en su propiedad, tenía su casa a escasos metros del lugar, señalaron los familiares de Mariela.

Por lo que con el propósito de corroborar esta información, los detectives se dirigieron hasta allí, donde al llegar solo hallaron a la esposa del sospechoso y a una hija pequeña, añadieron.

Al preguntarle por el hombre, la dama habría intentado mentir, por lo que luego de un poco de presión por parte de los funcionarios, terminó confesando que sí, que su marido había llegado, se cambió la ropa, la echó en la lavadora, y escondió dos armas de fuego, llevando a los policías hasta donde yacían estas evidencias, las cuales fueron colectadas de inmediato.

Seguidamente, proveniente de un cafetal, donde estuvo los últimos minutos, el sospechoso llegó; al principio lo negó todo, pero al verse descubierto, se entregó a la autoridad. Habría confesado “que sí lo había hecho, que disparó porque estaba cansado de que se metieran a agarrar las naranjas”, contó una hija de la víctima.

Ante esta situación, por los presuntos delitos de Feminicidio y Lesiones, la comisión policial detuvo a J. Lamus, de 59 años, ahora a órdenes de la Fiscalía. Le incautaron la ropa que vestía al momento del crimen, así como dos escopetas, una de las cuales accionó contra las mujeres, además de 41 municiones.

“La mató y se fue”

Ayer, en la morgue del Hospital Central de San Cristóbal, adonde el Cicpc llevó el cadáver de Mariela, se encontraban sus familiares, los cuales se mostraron indignados por esta situación que cobró la vida de la mujer, madre de seis hijos, el menor de 9 años.

Precisamente fueron dos hijas, Kelly y Marly Contreras, quienes se entrevistaron con los periodistas para pedir justicia, exigir que el crimen no quede impune, y que todo el peso de la ley caiga sobre el responsable.

“Era la primera vez que mi mamá hacía eso. Él le disparó de cerquita. Después que mi mamá se sintió herida le dijo a mi hermana que corriera, y ahí fue cuando ese señor le disparó a ella (a Wendy), y como seguía disparando, una prima que estaba ahí, pero un poquito más alejada, le gritó que por favor no siguiera, que si no veía que ya había matado a mi mamá. Entonces él paró, dio la vuelta y se fue como rezongando, diciendo cosas”, relató Kelly.

–Lo que nosotros queremos es que se haga justicia. Él mismo (el detenido) aceptó la culpa, que se haga responsable ahora. Su esposa también declaró que fue verdad, que luego escondió el arma y se cambió la ropa, además de que mi hermana lo reconoció como el autor de los disparos. Queremos que pague, porque lo que hizo fue dañar a una familia. Somos seis hermanos, los dos menores de 9 y 15 años, los demás somos mayores de edad, pero era ella quien cargaba con la responsabilidad de ellos. Todos sabían en el sector que ese hombre tenía amenazado a los vecinos, incluso a los niños les decía que los iba a matar si seguían metiéndose a agarrar naranjas, o a quien viera por ahí. Pero eran pocos quienes lo conocían en persona– agregó la muchacha.

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