Las boticas de Rubio

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Boticas de rubio
Imagen referencial.
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Siempre me hacía la misma pregunta: por qué en una localidad tan pequeña como Rubio en los años cincuenta del siglo pasado tenía tantas boticas o farmacias , todas ubicadas en la misma avenida 11 entre las calles 8 y 12, con tan solo algunos pocos metros de distancia entre una y la siguiente.

Al principio de la avenida mencionada aledaña al Puente Azul estaba situada la “Botica Junín” de Briceño, Mantilla & Cia. Allí un gran seño,r Don Antonio Ramón Briceño, se esmeraba en atender a su clientela venida especialmente de los sectores : “La Palmita”, “La Guaira” , “El Guayabal” , “La Ceiba” , “La Gloria”; era un local sin pretensiones, modesto , muy surtido y con una atención excelente

Poco más adelante entre las calles 9 y 10 se ubicaba la “Santa Teresita” un correcto caballero Don Víctor Manuel García Osorio acompañado de su gentil esposa Doña Luisa Amelia Villamizar Arenas de García Osorio, estaban al frente del establecimiento un local amplio, bien ventilado, con cuadrículas simétricas de mosaicos en los pisos, hacia la calle un gran aviso pintado de azul con letras blancas anunciaba a los transeúntes la farmacia, en su interior. Llamaban mi atención las colecciones de envases de diferentes tamaños, un color ámbar de vidrio y la otra de una fina porcelana blanca donde se guardaban las sustancias químicas para preparar las fórmulas por prescripción.

A sólo cuadra y media de la anterior, frente a la plaza “Bolívar”, esquina oeste, calle once diagonal al “Bar Tropical”, estaba situada “La Central” cuyo propietario era el honorable caballero Don Eduardo Barroso; allí la estrella en esmero, atención y conocimientos fue por muchos años Pablo “Pablito” Ibarra, eterno “practicante” que según mis cálculos debe haber puesto “ampolletas” inyecciones a medio Rubio; mi atención se centraba en los finos estantes de madera de caobo finamente rematados en filigranas propias de ebanistas expertos; había una estante acristalado donde se exhibía lo último en perfumes y cosmética importados. Una vez graduada por la Universidad de Los Andes de Mérida, se incorporó a esta farmacia la Doctora Gladyz Aminta Gutiérrez Rincón, fina, elegante, brillante, atenta, la recuerdo con su sonrisa cuando caminaba airosa la cuadra y media que separaba su residencia de la farmacia.

Estudiaba aún primaria cuando vino de Colombia el Dr. Ortiz quien inauguró una farmacia y, ¿dónde?, pues en la misma avenida once a escasa media cuadra de la anterior, fue la Farmacia “Regina”, “el paisa Ortiz” como lo apodaron nada más llegar estuvo poco tiempo en Rubio, marchó a San Cristóbal con su familia. Recuerdo a sus hijas Cecilia y Nancy, compañeras en el colegio; más adelante tomó las riendas de la farmacia la Dra. Mercedes Gilly de Padilla Hurtado, buena atención, muy familiar; allí llamaba la atención sobre todo de los niños una vaca de tamaño natural, seguramente un anuncio de una leche maternizada, estaba construida en cartón pintada de blanco y negro y tenía un mecanismo que le hacía mover la cabeza y la cola.

Tiempo después la botica “Junín” se transforma en Farmacia ” Junín ” y se muda, a dónde? No faltaba más! a media de cuadra de la anterior, misma avenida ahora esquina oeste calle 12, Don Antonio Ramón Briceño al frente y la regente fue una esperada Dra. Lucy Granados a quien las muchachas del Liceo apoyaban “La paper ruler”.

Estos son recuerdos de curiosidades de mi tierra.

Por: José F. Delgado Arauz

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