Leonardo Ruiz Pineda: «Así viví mi infancia»

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Ruiz Pineda y atrás a la derecha el joven diputado Carlos Andres Perez.
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“Mi partida de nacimiento afirma que nací el 28 de septiembre de 1916 a las 7:30 de la noche en Rubio.

Recuerdo el piso, el techo y las paredes era una vieja casona empinada en el tope de una calle sembrada en la esquina, de frente a la vía principal del pueblo y de costado hacia la quebrada de aguas turbias que lame la falda de los cerros; cuando empecé a encontrarme conmigo mismo en la noción vaga de los cuatro, cinco o seis años. Esta casa fue mi mundo ancho de correrías por cuyo corredor di locos saltos a una niñez con bolsillos atestados de piedras, golosinas, botones de colores y el trompo mágico y rumbero.

Mis incursiones al solar de la casa fueron siempre escapatorias validas entre el asecho al rostro de mi madre y la vigilancia a la visita oportuna allí instalada. Ame aquel solar de fruición apasionada y recorrí sus anchos linderos con orgullosa autoridad de capitán de la tierra, cruzándolo a grandes pasos, en trote menudo y agobiante hasta doblarme de cansancio las piernas frágiles

En aquellos recorridos llegábamos hasta “Puente Azul” y nos aventurábamos hasta las calles siguientes. Allí el pueblo nuevo que para nosotros era sinónimo de gente rica, de muchachos bien vestidos, con zapatos caros y trajes nuevos. Fue allí en ese Puente Azul, sacudido por mis seis o siete años en una tarde de sol brillante, cuando los cobres roncos de una banda pueblerina recorrían la calle principal, que oí el grito de recóndita tristeza… “derrotaron a Peñaloza…”

Así describe su niñez en la Palmita de tantos puentes el mártir Leonardo Ruiz Pineda.

Tomado del libro “Ventanas al mundo” de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses No 73 pag. 63.

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