Lombrizal

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El Lombrizal. Foto: Alan Jaén para desdeRubio.com
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Incrustado entre las montañas adosadas naturalmente a la gran cadena montañosa de la cordillera de Los Andes, entre el cerro de El Guayabal y Cerro La Cruz al norte y el Cerro Doña Cesárea al sur, hay una larga fila de construcciones de variado material que observado desde el Cerro de Escaleras se ve como un asentamiento poblacional mas alargado que ensanchado y atravesado por una vía que es la principal y que enlaza a Pueblo Viejo, La Palmita o Lombrizal con Cania y que en el otro extremo conecta a Lombrizal con un Rubio nuevo a través del sector el Cucharo, Los Corredores y el Puente Unión en uno de los extremos de Los Corredores, especie de gran portón que abre la mirada a lo lejos, hacia nuestra hermosa catedral.

Caso curioso lo representa el paisaje de todo este sector Lombrizal, sector adornado por las curvas que describe el curso de la quebrada La Capacha en su natural desplazamiento y que a manera de dinámica natural generaba en los recodos naturales, sobre su cuenca palmitera-capachera, especie de jardines con vegetación espontánea y cristalinas aguas corrientes, paisaje que se complementaba con los puentes como histórica necesidad física para el desplazamiento humano y vehicular.

Los puentes en Rubio son elementos emblemáticos a los cuales historiadores y poetas han dedicado versos y poemas, escritores muy bien informados que bellamente los han descrito, valiosos músicos rubienses que con sus enamoradas canciones alusivas al terruño los melodramatizan de manera hermosa e impresionante para hacer sentir mi terruño como lo más bello del mundo.

Margen sombreada en las tardes y soleada de las mañanas o línea sur de la Calle 7 o calle Táchira en Lombrizal.

Es una de las dos largas hileras de fachadas que van desde Vuelta de oreja hasta donde el Puente Los Suspiros, el Puente Rojo o el Puente La Capacha donde muchas veces parado sobre una de las caminerías de ese puente en tiempo de crecidas de la quebrada muchas veces los curiosos del sector contemplábamos con miedo, emoción y curiosidad las crecidas de la Capacha, luego, la vecindad se reanuda en una hilera de viviendas que para entonces se iniciaba con la casona de la Panadería San José de Don Marcos Rojas hasta una larga especie de reja de protección que inocentemente denominábamos barandas, tubos de metal que en disposición horizontal estaban incrustados en mojones de cemento sobre el cual se divisaba una figura en forma de llama de fuego, todo pintado en color azul, de igual color que el puente emblema del municipio. Este largo artificio montado sobre sendo muro servía de protección a las embestidas de las crecidas de la quebrada.

Ese bello paisaje que vive y reina entre los cerros de Doña Cesárea y El Guayabal y entre la curva de Vuelta de Oreja y el curso de la quebrada hasta donde se encuentra con el curso del Río Carapo, allí en el puente Unión, es un paisaje maravilloso que huele y destila historia que no muere, porque vive en la mente y el corazón de los que popularmente nos llamamos palmiteros, o que innumerables veces ha surgido como explosivo olor a tinta de la plumilla de ancestrales coterráneos.

Este detalle pintoresco de mi barrio lo dibuja la caída del sol después de las cuatro de la tarde cuando hacíamos el café para tomar con pan.

En este momento del final del día, los rayos solares todavía hoy penetran sobre las arboledas que habitan a lo largo de la carretera hacia Cuquí, generando una especie de luz baja que cae sobre el largo y ancho de la calle siete o calle Táchira de Lombrizal, cuando la tarde va cayendo, como decimos en criollo y se aproxima la hora de la cena.

Justo en esa caída de la tarde es cuando miembros de la familias palmiteras se desplazaban en rápida visita a la bodega para comprar las cosas de la cena.

Si para el momento no había dinero, el bodeguero anotaba en el cuaderno para después, cuando llegara la plata al que pedía el fiao entonces ir a pagar; hubo muchos casos en que la cuenta crecía tanto, que para pagar quedaba cuesta arriba, el deudor entonces hacía el esfuerzo de pagar por partes, o simplemente se perdía de esa bodega y abría cuenta nueva en otra de las escasas bodegas existentes para la época, mas sin embargo, que vaina, la primera deuda seguía viva.

Casi a golpe de las seis de la tarde, los fogones de las cocinas de las casas enviaban el humo al espacio a través de tubos de cemento acondicionados para ello, olor a cena palmitera, carne asada, yuca frita, chorizo frito, arroz, sopa, aguamiel o chocolate eran las porciones casi obligadas a combinar día a día en el plato familiar.

Ante la ausencia de estos menesteres, pues sardina, arroz, chocheco y aguamiel y luego, pues a sintonizar las emisoras colombianas o a Ecos del Torbes con su noticiero, con su J.J. Mora, para la la repetición de la noticia de la mañana, la del mediodía, o el agregado novedoso respectivo. Luego, cuando caía la noche, oir radio o salir a conversar con algún vecino. Si la gueza se ponía buena, se sacaban unas sillas a la acera para escuchar o contar la cotidianidad de la vida como el sabroso chisme de último dato o el evento político difundido por las emisoras de la época, Ecos del Torbes, Radio Táchira, Radio San Cristóbal y en otros casos, las de Caracas, Radio Continente o Radio Rumbos.

El aparato de radio a tubos era por lo general un Phillips comprado en el almacén de Don Jesús Vivas, pero si había más platica, pues entonces un Telefunken.

Autor: Alexander Omaña

3 COMENTARIOS

  1. FELICITACIONES. Una casualidad haberme encontrado con esta excelente Página, Desde Rubio; el colega que me edicta las efemerides, salio de paseo a otros lares, y entonces busque efemerides para mi programa de radio los sábados en Unica 102.7 fm. Tierra, canto y leyenda^, y me encontré DESDE RUBIO, mI pueblo querido, mi interesan todas esas leyendas de mi pueblo, viví muchas de ellas cuando jóven en la Guaira y la calle las flores donde viví con mis padres y abuela, estudiá en el Grupo Escolar Estado Mérida y Grupo Escolar Sucre, posteriormente en el Colegio Federal Carlos Rangel Lamus, de pues salí fuera hasta la fecha, Estaré pendiente para estar en contacto… Vivo en Upata Estado Bolívar, Jubilado de educación…..

  2. Mui acertado ese escrito m izo trasnportar a mi niñez yo solia recorrer esas calles igualmente mis padres m enviaban a comprar pan ala panaderia de don marcos rojas las famosas mogollas el pan de azucar acemas de chicharon yo naci en el hospital padre justo y m crie en el guallabal y la palmita sector puerto cabello y la guayra

  3. Felicitaciones por este bello recuento de nuestro querido Rubio, parte de la Palmita, muchas añoranzas de nuestra querida tierra, tiempos que ya no volverán, quien escribió todo esto yo se que tiene un gran amor por nustra tierra, igual yo, la amo, aunque tengo muchos años fuera, igual la añoro, la amo y recuerdo a toda mi gente.
    Felicitaciones por este escrito, recordando a nuestro querido Rubio, parte de la Palmita, de aquellos tiempos que ya no volverán, pero que nos dejaron grandes recuerdos, donde de niños fuimos felices, yo se que quién escribió ésto, ama a su pueblo, igual yo, aunque tengo muchos años fuera, igual lo amo y recuerdo a toda mi gente.

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