Luto prolongado en La Mulera

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Covid La Mulera
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La tranquilidad que le confiere el verdor de las montañas, junto a los matices de los colores de sus flores, al sector rural La Mulera, en la parroquia Juan Vicente Gómez, en el municipio Bolívar, se ha visto alterada con la ola de contagios que ha acechado en las últimas semanas a la comunidad.

Este lunes, en horas de la noche, los estados del WhatsApp de muchos habitantes de la frontera dieron a conocer la partida física de una reconocida empresaria de la zona, Noraima Gámez, quien no logró vencer al covid-19, y prolongó el luto que vienen afrontando los lugareños desde el 16 de junio.

Ese miércoles 16, La Mulera perdió a Cecilio Ruiz Gómez, de la tercera edad, y a quien el virus atacó sin clemencia, a pesar de los intentos de sus familiares por alargarle la existencia con el tratamiento médico. Dos días después, una mujer, Carmen Vivas, también de la tercera edad, sucumbió frente a la covid-19.

El martes 22 de junio, ante las alarmas encendidas por el incremento de los contagios y fallecidos, el equipo sanitario del Centro del Diagnóstico Integral (CDI) de la jurisdicción fronteriza acudió al sector, junto al alcalde William Gómez, donde se hicieron pruebas rápidas y largas, mediante lo que se conoce como un cerco epidemiológico.

“Hago un llamado a la conciencia de los habitantes para que nos cuidemos más y a mantener las medidas de higiene, protección y distanciamiento social”, resaltó Johana Cárdenas, lugareña, y quien lleva la cronología de las personas que han sido mortalmente golpeadas por la pandemia.

Y es que la armonía, acompañada por la amabilidad de sus habitantes, ya no es la misma por la acechanza que ha significado la covid-19. “Este virus es muy fuerte y fácil de transmitir. Cuando llega a una casa, se contagia la mayoría, pues la gente no toma conciencia”, acotó.

Transcurrieron dos días de la aplicación del cerco epidemiológico, y un tercer ciudadano, integrante de la tercera edad, murió a causa de síntomas relacionados con el virus. Se llamaba Macedonio Ruiz, integrante del consejo comunal y “gran colaborador con sus vecinos”, sentenció Cárdenas.

A un mes de la muerte de Cecilio, su hermana, Marlene Ruiz Gómez, no resistió las secuelas del covid-19 y dejó de luchar, dando así otro zarpazo al núcleo familiar, que aún llora la desaparición física de sus seres queridos.

Además de las intervenciones de los galenos, la máxima autoridad local ha enviado a la parroquia, en varias oportunidades, unidades para hacer el traslado gratuito de las personas que han sido citadas para vacunarse en el CDI del barrio Lagunitas, en San Antonio del Táchira.

El pasado lunes, 26 de julio, otro deceso, el de la dueña del prestigioso restaurante de La Mulera, la señora Noraima Gámez, ha consternado al gremio empresarial, que la ha definido como un ejemplo a seguir ante las adversidades que atraviesan los diferentes sectores productivos de la frontera.

“Creo que ha habido descuido por parte de la comunidad. Mucha gente no usaba su tapaboca y se veían en las calles muy tranquilos. Claro, después de todo esto, ya ha cambiado un poco la situación, sin dejar de existir los que no se cuidan por nada del mundo”, enfatizó la señora Moraima, otra habitante de La Mulera, contactada por el equipo reporteril de La Nación.

Fuente: lanacionweb.com

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