María del Carmen Ramírez

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Símbolo de mujer que encarna con esplendor inusitado una expresión magnífica de rigidez republicana. Nació María del Carmen Ramírez en San Cristóbal, Edo. Táchira como fruto del matrimonio celebrado en 1773 en dicha ciudad entre Don José Ramírez y doña Ignacia Gutiérrez de Caviedes, y en el año de 1796, unió sus destinos con el caballero trujillano Don Juan Antonio Briceño Uzcátegui, de cuyo enlace procrearon varios hijos.

Poseedora de valiosas propiedades, todos sus bienes y servicios personales estuvieron desde el primer momento y hasta donde lo demandan los honestos fueron de la persona humana, a favor de la justa causa de la Independencia.

Entre sus propiedades contábase un hato de ganado en la región de San Camilo, una elegante y cómoda casa en San Cristóbal, y entre varias casas de que también era propietaria en el Rosario de Cúcuta (Colombia), se incluía una de dos plantas amplísima y lujosa que fue sede del Congreso del Rosario celebrado en 1821 y también sirvió como mansión de residencia del Poder Ejecutivo y fue llamada Palacio del Congreso y Palacio de gobierno de la Gran Colombia.

Su devoción a los principios e ideas emancipadoras hizo blanco a esta heroína de la furia y hostilidad de los realistas de modo sañudo y cruel, tanto en su persona y familiares como en sus intereses todos. A los últimos meses de 1819, cuando todavía se veían hostigadas estas comarcas por las huestes realistas damos con doña María del Carmen en San Cristóbal donde es víctima de la captura que en su persona hizo una fuerza enemiga que la condujo junto con otras señoras patriotas en humillante calvario hasta el pueblo de bailadores, donde es rescatada por un piquete de caballería que para tal fin hizo despachar Bolívar desde Pamplona al mando del Coronel Leonardo Infante.

Se recuerda el calor de la tradición familiar el fastuoso recibimiento y hospedaje que dio poco tiempo después de su experiencia a manos del enemigo, al Libertador y la parte que tuvo para intervenir ante el Héroe implorando el indulto del realista Francisco Miguel Pacheco condenado a la última pena.

Su condición de madre sufrió inmensa pena pero elevada a la sublimidad en esta gran mujer venezolana que todo lo da y todo lo pierde por la liberación de la patria al alentar a su adolescente hijo Pedro Briceño Ramírez quien no había cumplido os 16 años a que se aliste en expedición guerrera con el osado intento de libertar a su patria. Tomado prisionero es condenado a la última pena y se salva milagrosamente de ser ejecutado junto con sus compañeros por la intervención piadosa según la leyenda de una damita criolla favorita de Tíscar.

Este contratiempo en nada arredró al joven Briceño quien siempre alentado por su valerosa madre empuña de nuevo las ramas en filas patriotas y peleando en varios combates con arrojo y valentía alcanza el grado de capitán, cayendo al fin gallardamente después de larga y sangrienta brega.

La historia y la leyenda conservan inéditos la mayor parte de interesantes páginas de relatos de sucesos y actos heroicos y desinteresados que en favor de la causa patriótica fueron protagonizados por Doña María del Carmen Ramírez de Briceño, cuya importancia proyecta ostensible y magnificente el conjunto de hechos y episodios elevados que inmortalizan los anales del movimiento emancipador de Venezuela.

Gozó Doña María del Carmen de merecida fama entre los más preclaros adalides de la Independencia, por ser su actuación descollante de su sublime mujer, por la entereza y prestancia de sus actos heroicos, por su hidalguía y por el entusiasmo de su fe republicana.

Murió esta gran heroína en San Cristóbal el día 7 de febrero de 1857, se le hicieron oficios religiosos por el cura Rector, Rafael M. Galvis, y se le dio sepultura eclesiástica a su cadáver enterrándolo en una bóveda a la entrada del Cementerio Municipal.

Fuente: grannacionaldelospueblos.blogspot.com)

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