Muñecas que cobran vida en la historia

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Con sus muñecas, Fidelia Chaparro nos cuenta la historia de Rubio y Venezuela. Aquí ayudada por su nieto
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Dicen que la historia es madre de nuestras ideas y acciones; pero también puede ser niña para arrullarla, consentirla y brindarle toda la protección y cariño que se merece.

 Eso hace Fidelia Chaparro, a través de sus muñecas, un punto de encuentro de la historia, la artesanía y el regreso a la infancia.

 Con ellas ha recorrido espacios expositivos del Táchira, como la Tienda de Arte y el Museo de Artes Visuales y del Espacio. También son protagonistas de su libro Garladurías Crónicas de Nosotras, una colección de textos desde la visión femenina sobre Rubio.

 Nos ilustró Fidelia Chaparro, docente pero también una de las principales fuerzas motoras del grupo defensor de tradiciones Aguamiel, que cada una de sus creaciones -fiel a la técnica ancestral- va acompañada de una investigación etnográfica que se refleja en materiales, vestimentas, gestos, tamaño, etc.

 He aquí su proceso:

–Uno primero recrea la historia de forma literaria, va extrayendo sus símbolos, va construyendo los personajes, los va interpretando teatralmente, y entonces los muñecos van tomando forma, adquiriendo vestuarios, gestos, accesorios. A diferencia de la muñequería comercial, todos los rasgos de las muñecas son bordados, no son ni pintados ni cosidos, conservándose de esta forma la muñequería tradicional. Yo llevo más o menos siete años haciendo estas muñecas que forman parte de la exposición, y el libro me tomó más de 25. En la Misión Cultura, hace algunos años, con el intercambio de saberes, se fue rebobinando la cinta de mi memoria y de repente reaparecieron las muñecas en mi vida.

 ¿Cómo se dio Garladurías o Crónicas de Nosotras?

 Lo del libro se dio por mi gusto desde niña de escribir en verso y también relatos. Yo tenía un cuadernito escondido debajo de la almohada con un lapicito y, más o menos a las tres de la mañana, yo siempre escribía sobre el campo experiencial de mi infancia. Además mi abuela en Rubio -donde me crié desde los cuatro años- me contaba muchos relatos y de la vida como era antes. Mientras elaboraba sus muñecas, nos contaba por qué las hacía. Viví en Rubio hasta los 21 años, cuando me fui a San Cristóbal a estudiar la carrera docente y ejercerla. Cuando me jubilé, decidí no sólo regresar sino contar la historia local de esta población.

No se trata entonces de una muñequería elaborada con la pura voz del corazón sino que también se ajusta a la voz del pueblo y sus costumbres.

 Muchos aspectos de esas costumbres se sitúan en lo religioso, en la devoción a santos e imágenes. Otro de los caminos de leyenda transitados por los personajes típicos.

 La exposición que actualmente se encuentra en el Mavet, la abre una serie titulada “Somos de Aquí” donde se representa la familia indígena, autóctona, a la que le sigue “Venimos de Lejos”, un tributo a nuestro componente étnico-cultural africano.

 Luego, el espacio se llena de muñecas que dulcemente nos cantan.

 Cobran vida Doña Gloria -la muñequera de Rubio, el pintor emblemático Joaquín Sánchez, la yerbatera, la rezandera Doña Paula, los bailarines de campo de San Vicente de Revancha, el señor Gumersindo, la Reina de los Estudiantes y la echadora de cartas doña Lucrecia, “la faculta”; sor Juana Inés Vera, la monjita que a los 17 años llegó de Zea, estado Mérida, fundadora del ancianato Juan Martín de Porres; Evita Nieto, la santa de Rubio, quien murió a los 14 años: alguien soñó con ella y le dijo que estaba en el cielo. Están los santos patronos de las parroquias del municipio Junín y las devociones de la colectividad, entre ellas el Sagrado Corazón, que es el segundo patrono de Rubio o San Antonio, el abogado de las viudas, señoritas y solteras.

Esta temática es la primera serie que hizo Fidelia, quien tiene entre otros propósitos como la creación del primer Museo de Muñecas de Rubio, que espera poder adaptar en un rincón de su casa. En la actualidad está participando en un programa que se llama Fe, Cultura y Tradición, que desarrolla a través de la Casa de la Cultura de ese municipio y tiene por sitio de exposición la plaza Bolívar de esa población. (Fuente: lanacion.com.ve)

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