Nesfram González: Cierre de caja

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Caja registradora antigua
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En el máximo esplendor del supermercado de Juan Adarmes se le veía activo en la caja registradora contabilizando una a una las compras de cada uno de sus clientes. Con el pasar de los años fueron inaugurando otros establecimientos modernos, cónsonos con los nuevos tiempos; pero Juan Adarmes mantenía a su clientela cautiva con precios atractivos. Cuando la caja se averió pasó a usar una calculadora y después, cuando se habían puesto de moda las tiendas de conveniencia y los despachos a domicilio, sacaba las cuentas con papel y lápiz. El día de su funeral, sus amigos y clientes más fieles se sorprendían al ver salir facturas de la urna y el sonido de la caja registradora no cesó hasta el momento en que fue bajado al sepulcro.

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