Antecedentes Históricos de Rubio

Rubio, 1925
Rubio, 1925

En las latitudes de la hoy población rubiense habitaban hace algunos siglos una diversidad de familias indígenas, entre las cuales las más conocidas la conforman los Canias, los Carapos y los Quenemarles. Con la llegada de los españoles a la América los territorios del Táchira fueron conquistados a través de las acciones expedicionarias que se adelantaron por parte de las autoridades de la población de Pamplona.

De esta manera surge las poblaciones de San Cristóbal y La Grita, y más tarde Táriba, Capacho, Guásimos (Palmira), Lobatera, Michelena, Pregonero, y muchas más, Sin embargo, en la acción fundacional de la Villa de San Cristóbal el capitán Juan Maldonado conoce de vista y trato a los aborígenes que se aposentaban en la fértil valle de Cania, nombre primogénito de dichas tierras que hoy conforman la población de Rubio.

Los Canias

En su estancia por estas tierras, el capitán expedicionario establece comunicación con los indios Canias, los cuales se encontraban comarcanos con las estribaciones del Páramo de Capote y luego avanza hacia la zona sur en donde hace contacto con los indios Quenemaríes, desde donde avanza hasta la comunidad de los Azuas quienes queman sus propias chozas y alimentos y huyen de a presencia del expedicionario. Desde allí cruza el rio Tormes y funda en el año de 1631 la Villa de San Cristóbal.

El destino de los naturales de la región con la creación del Cabildo de la Villa, pasan a formar parte del proceso de las encomiendas, y de esta forma los aborígenes del Valle de Cania son dados a diversos encomenderos quienes se dedican a su explotación de forma Inmediata. Con el pasar de los años y en vista de las consecuentes quejas que se operaban en todo el territorio de la Nueva Granada de la cual estas latitudes eran sufragáneas, las autoridades enviaron consecuentemente Oidores y Capitanes Visitadores con la diligencia expresa de oír y escuchar a las autoridades, encomenderos y naturales de los atropellos de los cuales eran objeto.

Las encomiendas

En el año de 1602 visita a las dependencias de Pamplona, Táchira y Mérida el Capitán Visitador Antonio Beltrán de Guevara con autorización expresa de la Audiencia de la Nueva Granada. Su accionar estuvo cimentado en la realización de Censos poblacionales de los indígenas y de blancos y el levantamiento de expedientes a las autoridades y encomenderos que se habían dedicado a realizar malos tratos con los indígenas; además de la construcción de iglesias dedicadas al cuto divino y a fijar responsabilidades y obligaciones por parte de los encomenderos en el sentido de asignarles sacerdotes aunque fuese una sola vez por año a las diversas parcialidades de los territorios que visitó. Es por ello que luego de realizar los censos de los indios Canias, Carapos y Quenemaries levanta un Auto con fecha del 9 de agosto de 1602 en donde fija la obligatoriedad de la construcción de una Iglesia para que sirva de centro de atención a dichas tribus, y a otra más que él anexo como lo fueron los indios Azuas.

Sin embargo, como su interés se fundaba además en la acción poblacional funda cuatro pueblos de indios, y asigna para ello a un Capitán Poblador. Dichos poblados son considerados hoy en día como los asientos fundacionales de la hoy población de Rubio.

Con el pasar de los años y las acciones que día a día fueron implementadas en relación con los indios de las diversas comarcas del Táchira, los indígenas rubienses fueron colocados en las reservas indígenas de la población de Capacho. Ello conllevó a que las tierras quedaron desocupadas y que estas fueran cedidas a particulares las cuales las dedicaron a la agricultura y a la explotación ganadera.

El desarrollo agrícola y Gervasio Rubio

Años más tarde a inicios del siglo XIX ya las acciones agrícolas y ganaderas se habían desarrollado y ello incentivaba el interés a particulares por la adquisición de tierras en estas comarcas rubienses. Ello explica entonces el interés que se despertara en don Gervasio Rubio Vargas por la adquisición de una de las mejores estancias agrícolas y ganaderas de esa época y comprase la hacienda “La Yegüera”, que tenía además otro atractivo mayor como lo conforma el hecho de ser la estancia de mayor dimensión territorial de la zona. De esta manera el 9 de diciembre de 1794 don Gervasio Rubio compra a los hijos del capitán Omaña de Rivadeneyra las tierras de la hacienda “La Yegüera”, y a partir de entonces se dedica a la siembra y mejoramiento de los cultivos existentes en especial de la caña de azúcar, pero trae desde Mérida las primeras plantaciones de café y se dedica además a la siembra del añil.

Pero don Gervasio Rubio fiel amigo de la corona española y cristiano practicante, funda además una capilla en las tierras de su hacienda La Yegüera, y la misma es bendecida por su hijo el Presbítero Carlos Rubio quien oficia su primera misa en la misma y le brinda la advocación a Santa Bárbara, en honor de su madre y primera esposa de don Gervasio. A partir de ese momento como bien lo manifiesta el propio don Gervasio Rubio en documentos oficiales, la población se denominaba “Santa Bárbara de la Yegüera”. A partir de entonces don Gervasio se dedica a la explotación de la caña de azúcar, café y del añil como rubros agrícolas de mayor importancia, y de esta manera empieza a crecer la población en tres núcleos iniciales, corno lo conformaban el cerro de El Guayabal, el cerro de Doña Cesárea (hoy barrio Los Corredores) y La Yegüera.

El nuevo rubro: café
Don Gervasio Rubio y la Patrona de Rubio Santa Bárbara.
Don Gervasio Rubio y la Patrona de Rubio Santa Bárbara.

La actividad agrícola del cultivo y explotación del café se fue cada día convirtiendo en la acción más importante de la población, ya que las primeras explotaciones que se hiciesen del mismo a los mercados de Estados Unidos y de Europa y atrajeron el interés de los mismos por la alta calidad del grano y el excelente bouquet y sabor del mismo. Ello trajo consigo el interés de los comerciantes foráneos los cuales vinieron a establecerse con sus Casas Comerciales en la población con el interés expresó de monopolizar las acciones de compra-venta del café. Entre esas casas se encontraban la Van Dissel Rode, la Van Dissel Thies, La Van Dissel, la Breüer Möller, la Bruno Lagiomagiori, mayormente de capital alemán sumadas a las de capital local como la de los Febres Cordero, y otras más.

Esa bonanza del café que se opera a partir de 1860 trajo como consecuencia diversos adelantos dentro de la población rubiense, por ejemplo, la población de Rubio poseía las más modernas maquinarias para el beneficio del café, además de que contaban sus almacenes y tiendas y boticas con la más grande diversidad de telas, paños, sedas, vinos, brandys, licores, porcelanas, cristalerías, vajillas, muebles de diversos estilos, medicinas, perfumes, sumado además a las mejores revistas y libros que se traían del exterior.

Y el pueblo crece!

Unido a ello, la población fue creciendo internamente y de esta manera la zona norte conocida como Pueblo Pueblo Viejo se redimensionó con el crecimiento primero del barrio El Lombrizal, luego con el barrio El Cucharo, en donde se consolida la primera iglesia y plaza en el año de 1866, gracias a la donación de una vivienda por parte de los hermanos Zenón y Francisca Páez, y con ello se opera finalmente el nacimiento de los barrios de la Guaira, Puerto Cabello y La Ceiba.

Hacienda La Azucena
Hacienda La Azucena

Era lógico entonces suponer que quienes tenían en sus manos el poder económico quisiesen construir sus casas de habitación en zonas diferentes a Pueblo Viejo. Es entonces cuando surge la idea, debido a poca capacidad de la casa que sirve de Templo, de construir uno en el potrero de Los mangos, es decir, al otro lado del lo Carapa, tierras de la hacienda la Yegüera y propiedad ya para entonces de don Juan Entrena. De esa manera en el año de 1872 con motivo dé la invitación que se formulase al ciudadano Obispo de Mérida Dr, Juan Hilarlo Bosset, el propietario de las tierras don Juan Entrena hace formal entrega de los espacios para la construcción de la iglesia, la plaza, las calles y los edificios públicos.

A pesar de que las dependencias oficiales seguían teniendo vida activa en la zona de Pueblo Viejo, en esta nueva banda fueron creciendo los barrios de La Pesa, La Estación, Palo Santo y Las Flores. De esta manera se realiza el primer emplazamiento urbanístico en la población rubiense.

Plaza El Samán (hoy Bolívar), 1920
Plaza El Samán (hoy Bolívar), 1920
La modernización

El Templo que se inicia en 1872 es concluido en el año de 1911. Llegan además a la población los servicios de correo, telégrafo y se instala la primera estación de energía y luz eléctrica. La población en las primeras décadas del nuevo siglo se conecta a través de vías de comunicación con las poblaciones de San Antonio y Cúcuta, y las poblaciones de Santa Ana, Delicias y San Cristóbal.

El nuevo desplazamiento poblacional

Sin embargo, el proceso de crecimiento urbanístico se habla detenido desde el año de 1872 debido a que existía la presencia de una pared divisoria entre la población y la hacienda La Yegüera, llamada ya para ese entonces hacienda Florencia propiedad de don Diego Febres Cordero, que había pasado a partir de 1925 a ser patrimonio del general Juan Vicente Gómez. En el año de 1935 muere el tirano y las propiedades de tierras que eran muchas dentro del otrora Distrito Junín pasan a formar parte del Estado venezolano. Esa acción es aprovechada por las autoridades Municipales en el sentido de ver en ello la oportunidad básica de poderse extender hacia la zona sur de la población, y luego de innumerables diligencias practicadas entre los organismos nacionales y estadales a partir de 1944 se inicia un nuevo desplazamiento poblacional con la fundación del barrio Florencia, la avenida La Recta, hoy Manuel Antonio Pulido Méndez, y el barrio El Amparo.

Plaza El Samán (hoy Bolívar), 1920
Plaza El Samán (hoy Bolívar), 1920

En la década de los años 60 y 70 la población se redimensiona en los sentidos este y oeste con el crecimiento de los barrios la Victoria parte baja y Alta, Los Palones, los Bloques, Santa Bárbara, Ruiz Pineda, y el Cafetal. Ya a finales de siglo la población sigue creciendo con el nacimiento de la urbanización La Azucena, Sur, La Colonia, Pulido Méndez, Bloques de Pulido Méndez, El Tejar, Cañaveral, Piso de Plata, Fiqueros, y otros más.

Ese contexto urbanístico permite en estos tiempos determinar que la población rubiense es la segunda ciudad en importancia del Estado Táchira, en donde sus gentes son laboriosas y trabajadoras y en donde la economía se ha empezado notablemente a diversificar en diversos aspectos con la creación de establecimientos comerciales de diversa índole, industrias, entidades bancarias, servicios.

La Recta, hoy Av. Manuel Pulido Méndez
La Recta, hoy Av. Manuel Pulido Méndez

En el campo de la arquitectura la población muestra con orgullo la iglesia gótica de Santa Bárbara de Rubio, la Iglesia Evangélica, la Capilla de San Pedro, el Salón de Lectura, la vieja casa de la Sanidad, la casa aunque reconstruida de don Gervasio Rubio, los amplios corredores en el Pueblo Viejo, y las elegantes casonas del barrio de Las Flores que son orgullo de la arquitectura rubiense.

Crecimiento urbano de Rubio

 plano_crecimiento

Fuente:

  • Jesús Acevedo Sánchez, Cronista del Municipio Junín.