Historia del proceso urbanístico de la población de Rubio

Fotografía: Alan Jaén
Fotografía: Alan Jaén

A partir de 1794, se conforma el tiempo de la compra de la hacienda La Yegüera por don Gervasio Rubio, y la formación de los núcleos genitores poblacionales y el fomento agrícola. Dicha hacienda conformó el globo mayor de tierras dentro del contexto geográfico de la naciente población llamada en sus inicios “Santa Bárbara de La Yegüera”, donde. En ella, se inicia el poblamiento de viviendas que fueron surgiendo alrededor de la casa de El Altillo y la construcción de la primera ermita pública construida por don Gervasio, mientras que en el la zona Norte, se empiezan a conformar los barrios del cerro de Doña Cesárea (hoy barrio Los Corredores) y el cerro de El Guayabal en la zona más alta y las.

Entre 1830-1860, se opera el tiempo de la expansión urbanística de Pueblo Viejo. Con la construcción del barrio “El Lombrizal” en la zona hoy determinada entre el tercer puente (Los Suspiros) hasta la parte posterior del hoy Cementerio Municipal (Puente don Martín Suárez A.).

A partir de 1866 se opera el tiempo de la expansión urbanística de Pueblo Viejo en las tierras de “El Cucharo”, a orillas de la quebrada La Capacha. En esa zona del Cucharo, se construye la primera Iglesia y además se construye la plaza pública. Tierras éstas que fueron donadas por Zenón y Francisca Páez, a favor de la Parroquia Eclesiástica de Santa Bárbara de Rubio.

Entre 1870-1890 se produce el tiempo de la expansión urbanística de nuevos barrios en la zona de Pueblo Viejo, consolidándose los barrios de La Guaira, Puerto Cabello, Macuto o La Ceiba; lo cual, satura en pocos años los espacios de la zona Norte.

En esas dos décadas de 1870 a 1890 se produce el tiempo del auge cafetalero. El café abarrota las tierras del Municipio Junín, logrando una de las mayores producciones y exportaciones del mismo a los mercados internacionales de Norte América y Europa. Se consolidan las casas comerciales extranjeras de compra y venta de café: Breüer Moller, Van Dissel Rode, Van Dissel Thies, Bruno Lagomagiori, Steivort, y otras de capital nativo.

Con la saturación de los espacios de lo que conformaba el sector de Pueblo Viejo, se produce en el año de 1872, el segundo gran emplazamiento urbanístico de la población de Rubio, hacia los espacios del potrero de “Los Mangos”, tierras de la Yegüera, ubicado a la margen derecha del río Carapo.

Con la visita del Obispo de Mérida, el Dr. Juan Hilario Bosset, a la población de Rubio en el año de 1872 el señor Juan Entrena, dueño de la hacienda “La Yegüera” para esa época, regala las tierras para la construcción de la Iglesia, plaza Pública, calles y terrenos para las edificaciones públicas y se compromete a vender los lotes ubicados en la meseta del potrero de Los Mangos.

La acción urbanística estuvo dirigida por la Junta Pro-Construcción del Templo y de la Nueva Población, quienes con visión futurista planifican y organizan el nacimiento del nuevo poblado que empezaría con las viviendas de la zona hoy de La Pesa. Las normativas fueron registradas tanto para el Templo como para la nueva Población en acuerdos promulgados por la Junta. Del templo se señalaba que se haría de cuarenta varas de largo con la altura y alto proporcionados dividido en tres naves separadas por columnas de mampostería; entre otras disposiciones.

De la nueva población se indicaba que se trazaría en calles de catorce varas de ancho de Oriente a Occidente i de Norte a Sur, ó lo mas aproximado posible, cortados en ángulos rectos entre otros, y que no se permitía edificar en la nueva población, sino llenando las condiciones siguientes: “Que el edificio no baje de cinco varas de altura, que sea de tapia pisada, adobe, ladrillo o mampostería, que no se hagan enramadas de paja, que los frentes de las casas y solares sean empedradas con laja ó piedra menuda, que las aceras tengan enlosado de dos varas de ancho y una cuarta de elevado sobre el piso de la calle; que las puertas que den a la calle tengan por lo menos tres y media varas de altura, y las ventanas dos y media,… que no se saquen corredores que den a la plaza y calles; que los solares estén cercados de tapia; que no se construyan balcones con pilares y que se cumpla con las reglas sobre ornato, comodidad, aseo y demás disposiciones de policía, según las leyes de la materia”. (R. S. M. J. Protocolo 14, Folios 1-3. 26 de Julio de 1872).

De esa manera nace la Nueva Población, el nuevo templo y se construye el primer puente “Unión”, que consolidaría a Pueblo Viejo con Pueblo Nuevo. Se empiezan a construir los barrios de “La Pesa”, “La Estación” y “Palo Santo” en un periplo que abarca los años de 1872 hasta 1895, cuando por iniciativa del Concejo Municipal, y bajo la vigilancia del agrimensor Roberto Mills, se empieza a construir el barrio del “Cerro de las Flores”.

Así como se dinamiza el proceso urbanístico, se va consolidado y diversificando el aparato productivo de la comarca, que de por sí estaba basado en la producción y comercialización del café. El semanario La Limosna, órgano de la Junta de Beneficencia de Rubio, en el año de 1895, indicaba que: “… tenemos: 12 carpinterías; 10 zapaterías; 4 herrerías; 5 sastrerías; 4 talabarterías; 16 alfarerías, que no dan abasto y una tipografía”. (La Limosna, N° 2. Junio, 15 de 1895).

La economía del territorio giraba, según las opiniones del semanario “El Municipio” (1889), en relación a: “Las producciones de café, caña de azúcar, pastos, cambur, yuca, apio. Turmero, papa, arvejas, y una variedad de cereales y plantas de hortalizas. El papelón y azúcar que se producen son consumidos en el mismo Distrito casi en su totalidad, y del aguardiente de caña se hace alguna exportación”. (El Municipio. Nro. 11, 27 de Septiembre de 1889).

Para finales del siglo XIX, el latifundio mayor, es decir, la hacienda la Yegüera, propiedad de don Gervasio Rubio, había pasado de manos de Juan Entrena a don Diego Febres Cordero, quien a su muerte sus herederos le venden la estancia al general Juan Vicente Gómez con fecha del 20 de junio de 1927.

La población había ocupado para el año de 1936 casi toda la geografía plana que le brindaba el potrero de “Los Mangos”, donde se había proyectado desde el año de 1872. En la orilla derecha del río Carapo habían crecido los barrios: La Estación, Palo Santo, La Pesa, Cerro de Las Flores y un brazo hacia la zona Este: La Victoria parte baja, donde se había construido el Hospital “Padre Justo”.

Entre (1930-34), se había venido conformando la barriada de “Tienditas” que posteriormente se le dio el nombre de barrio San Diego, en honor a don Diego Febres Cordero.

La muerte del Benemérito, en diciembre de 1935, conllevó a que las autoridades municipales empezaran a solicitar las tierras de la zona sur, hecho este que se va consolidando progresivamente a partir de 1938 hasta que en el año de 1944, con motivo de la celebración de los 150 años de fundación de Rubio (Sesquicentenario), se inauguran en dichas latitudes un conjunto de obras como el Mercado Municipal, el Salón de Lectura, la Unidad Sanitaria, la Estación de Monta, y progresivamente después el Grupo Escolar Estado Sucre (1946), la Plaza de La Estación, (hoy de Rafael Urdaneta), y crece urbanísticamente la zona sur, y se apertura la avenida “La Recta”, llamada después “Las Américas” y en nuestros tiempos “Manuel Antonio Pulido Méndez”.

Progresivamente la población se va expandiendo entre los años de 1944 a 1960 en las zonas de la Urbanización Florencia (llamado hoy San Martín), y el barrio de San Diego, y la Urbanización La Florida (zona adyacente a la Avenida Pulido Méndez y comarcana al barrio del Cerro de las Flores); y es cuando en el año de 1960 se operan acciones para la construcción de las primeras viviendas en la Victoria Parte Baja (Calles 9, 10 y 11, ya que la calle 8 (vía al hospital “Padre Justo”), estaba ya urbanizada.

Entre los años de 1960-1998, se producen varias acciones de orden urbanístico dentro del contexto rubiense. En ese periplo de tiempo se avanza urbanísticamente en las tierras del Este. Entre 1960 a 1970, no solo se amplia el núcleo originario de la Victoria Parte Baja, sino que se consolida en el gobierno municipal conducido por don Eusebio Valladares, la conformación del barrio la Victoria Parte Alta, con una cantidad considerable de casas rurales. Posteriormente nacerían los sectores de Los Palones, Polideportivo y de los Bloques, construidos por INAVI, que fueron creciendo en ese contexto, y finalmente la avanzada hacia la misma zona pero en sentido sur del barrio de Fiqueros, que hoy conforma una gran barriada.

Por esa misma época, entre 1964 y 1965, nace el barrio Ruíz Pineda, con criterios urbanísticos en la zona oeste, lo cual daría pié posteriormente a una gran avance de viviendas en dicha zona.

A partir de 1973, se consolida un gran adelanto en el aspecto urbanístico que se opera en la población de Rubio. Ese accionar se hace realidad en las tierras del oeste. Allí, entre 1970 y 1980, se fundan los barrios de “Santa Bárbara”, y posteriormente más hacia el sur el barrio “12 de Octubre”, al cual se le cambió su nombre denominándolo Santa Bárbara II, por su proximidad con el primero.

Sin embargo, en esa fase inicial, en las tierras del Oeste se funda el barrio “El Cafetal”, a través de la compra del lote de cañales de la antigua hacienda El Rodeo, que en ese entonces era propiedad del señor Alfonso Hernández (ya que la hacienda había sido fraccionada por sus socios), y el INAVI aporta terrenos y casas para la conformación de dicha urbanización.

En el año de 1978 nace la urbanización La Azucena, en la zona más alta de las tierras del Oeste.

Entre 1970-1980 se producen las construcciones de la Urbanización Sur (zona comarcana a la avenida Pulido Méndez) y la Colonia, esta última debidamente planificada y urbanizada.

Entre 1980-1990 nace la Urbanización “Pulido Méndez”, en las tierras del suroeste, con viviendas unifamiliares, y entre 1994-1996, se construye la II etapa de la misma con la edificación de un conjunto de bloques. En esa época se opera la construcción de viviendas sociales en el núcleo del barrio La Palmita.

Sin embargo, una nueva realidad urbanística se desarrolla a partir de 1980, la cual fue el resultado del progresivo desmembramiento de la Unión de Productores “El Rodeo”, la cual era propietaria de la antigua hacienda del mismo nombre.

Es interesante, antes de adentrarnos en las nuevas avanzadas urbanísticas de las tierras del suroeste, recordar que en el año de 1960 con motivo de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria bajo la presidencia de Rómulo Betancourt, el gobierno nacional, había proveído a los campesinos del Asentamiento “El Rodeo”, de tierras, créditos y casas rurales para que las ocuparan sus socios. El poblado construido fue denominado Centro Poblado “El Rodeo”, el cual fue un programa del Ejecutivo Nacional y que pasó luego a manos del Instituto de Vivienda Rural.

A medida que la política invadió el espíritu de las Directivas de la Unión de Productores “El Rodeo, y las malas administraciones llevaron a la quiebra total de la misma, se fue produciendo el hecho más disparatado en el proceso urbanístico de esas tierras del sur-oeste, ya que se empezaron a vender las tierras de la hacienda “El Rodeo”, luego de que se demarcaran los lotes de terrenos de cada uno de sus socios. De esa manera el Centro Poblado el Rodeo en la década de 1990-2000 creció aproximadamente más de unas 10 veces en su contexto.

De esa manera nacen en 1980, hacia el Oeste las barriadas de El Tejar, El Bojal, Buenos Aires, Cantarranas, llamada hoy San Rafael y La Gonzalera. En 1985 nacen las barriadas de Andrés Bello y Remolino I y II, hacia el oeste. En 1990, se empieza a construir el urbanismo de Misia Julia, con buena planificación. En estas tierras del Oeste, en la antigua estancia de La Popa, nace el urbanismo de Cumbres Andinas a partir de 1990.

En ese mismo año se producen los adelantos urbanísticos de Altos de La Florida, El Cañaveral, El Rosal, Quinto Patio, Piso de Plata, El Canal y La Gallera. Mientras que en las tierras del este nacen las barriadas Alta y Baja de Bolivia, y en las tierras del Sureste, nace la Urbanización “Altos de la Tucarena”. Finalizado el siglo XIX surgen las barriadas de Florida 2000, Brisas del Carapo y Alí Primera en las tierras del oeste.

En el año 2000 se empieza a consolidar el urbanismo de La Quiracha, propiamente en la antigua hacienda Santa Teresa, de bloques y posteriormente de casas; mientras que en la zona suroeste se empieza a redimensionar el sector del Kilómetro 5.
A partir del año 2005 se empiezan a consolidar las barriadas de Altos de Santa Rosa, Bello Monte, Los Chaguaramos, Flor de Primavera, Altos de Santa Rosa, y los Pocitos en las tierras del oeste.

Todo ese crecimiento en las tierras de Rubio y sus alrededores de nuestros tiempos (2011), conforman las últimas avanzadas urbanísticas producto de la expansión demográfica operada en los últimos años. Hasta aquí, en este ejercicio a través del tiempo, hemos visualizado realidades de barro, de tapia pisada, de adobe, de piedras, de cal, de mezcla real y hoy de concreto, que conforman nuestro desarrollo urbanístico. (Jesús Acevedo Sánchez, Cronista del Municipio Junín)


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