Origen de algunos venezolanismos

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Dame la colita!

En las batallas que se libraban en la época de la independencia, no había suficientes caballos como para que todos los soldados montaran uno. Así que gran parte de los soldados, se veían en la necesidad de cubrir grandes distancias a pie. Por eso, cuando les tocaba subir una pendiente, le solicitaban al soldado que iba a caballo, mula o burro: Dame la colita, en otras palabras, dame permiso para agarrarme de la cola del animal para subir con menos esfuerzo la pendiente. Se quedó para siempre “Dame una colita”.

Corotos

Antonio Guzmán Blanco, quien fue tres veces presidente de Venezuela tuvo una educación con fuerte influencia francesa, fue diplomático acreditado en ese país. En su estadía por el país europeo, su mujer se aficionó mucho por las pinturas del pintor francés, Jean Baptiste Corot, teniendo una respetable colección, de la cual no se separaba. Cuando vivían en Caracas, cada vez que se mudaban de casa, cosa que hicieron con mucha frecuencia, le indicaba a los empleados que embalaban los enseres: Tengan mucho cuidado con los ‘Corots’, es decir las pinturas. Los empleados fueron generalizando la orden convirtiendo en ‘corotos’ toda clase de cosas propias de una casa.

Macundales

Para abrir picas, en el proceso de exploración de la industria de los hidrocarburos en Venezuela, se utilizaron unos machetes ingleses de marca Mc Undale. Los trabajadores, le dieron el nombre de Macundales, cada día, a la hora de terminar la faena, decían: llegó la hora de recoger los macundales (machetes) y así se ha quedado, hasta el día de hoy, recoger tus macundales significa recoge tus cosas y vete.

Échale pichón!

En Venezuela, cuando se le pide un esfuerzo adicional a alguien para desarrollar alguna tarea que requiere algún esfuerzo se le dice ¡échale pichón!. En la época en la que no había acueductos ni sistemas de de distribución del agua, Esta se extraía con bombas manuales que tenían una palanca que decía ‘Push On’. La utilización de esta palabra para decir que pusieran a funcionar las bombas, derivó en pichón. Échale pichón era: Dale a la bomba.

Espitao

Corriendo muy rápido. Se origina a partir de las palabras Speed Out, que en inglés quiere decir eso, correr mucho, o sea salio Espitao.

Hijo de la panadera

En abril de 1769, la Corona Española del territorio colonizado, hoy Venezuela, recibió una inusual protesta, pues no estaban de acuerdo con el nombramiento de un joven blanco como Oficial de las Milicias, esgrimiendo como argumento la dudosa reputación de éste, porque su madre ejercía el oficio de panadera en Caracas. De allí se ha quedado el refrán, que se usa aún muchísimo. ¿A mi no me van a dar nada? Ni que yo fuera el hijo de la panadera.

Vete al carajo!

Según la real Academia de la lengua, “Carajo” era el nombre que se le puso al espacio ubicado en la parte más alta de los mástiles de las antiguas carabelas españolas. Era una especie de canasta, que servía como puesto de observación, desde el cual los vigías oteaban el horizonte en busca de naves enemigas, puntos de ubicación o lugares hasta donde querían llegar. Por otro lado, los marinos de aquellas épocas, asociaban al mástil y dicha canastilla, con el órgano sexual masculino.

En aquel lugar, el más alto del mástil y el más inestable de la nave, se sentía en mayor magnitud, el movimiento lateral realizado por un barco de vela, de acuerdo al movimiento del mar. El marino que era enviado a permanecer como vigía, luego de apenas un par de horas, bajaba totalmente mareado; lo que era considerado como un duro castigo y servía para dar escarmiento a quienes cometían alguna infracción a bordo.

De ahí parece surgir la expresión: «Váyase al Carajo», como interjección para expresar un desacuerdo con alguien. Pero igualmente, también se acuñó otra expresión: «Ese tipo está del Carajo», cuando algunos marinos, podían permanecer impasibles y tolerar sin mayores problemas los movimientos del barco, aun ante las peores tempestades.

Echarse los palos

Cuando Bolívar elimino la esclavitud en Venezuela, los hacendados tenían que por fuerza pagarle a los peones por su jornada de trabajo, estos consideraban que entregarles monedas de plata (en ese tiempo las monedas eran literalmente de plata) a estas personas de tan bajo estrato social no era conveniente para ellos, así que se inventaron una forma mas cómoda, mandaron a hacer unos palillos con el sello de su finca y le entregaban esto, de tal manera que ellos pudieran ir a las bodegas del pueblo y canjearlos por alimentos (bodegas que también eran de los hacendados). Como siempre sucede..muchos de ellos no les interesaba mucho los víveres, en vez de esto le decían al bodeguero: dame un «palito de miche (ron, caña clara..)», es decir, su equivalente en licor.

Jala bola

Es una expresión que surgió en las cárceles de Gómez. A los presos de aquél régimen les ponían en el tobillo un grillete con una cadena y una bola de hierro que todo, en su conjunto, pesaba seis libras. Para poder movilizarse había que cargar la bola con las manos y arrastar la cadena. Algunos prisioneros importantes eran ayudados por otros, con perfil de aduladores, a llevar aquel peso. «Caramba Doctor! permitame llevarle su bola» era como surgía un Jala Bola quienes así eran designados por los otros presos.

Mamar Gallo

Proviene de las peleas de gallos, era un truco que usaban algunos contendientes cuando habían apostado mucho dinero a su gallo pero este iba a enfrentar a uno mas fuerte, el dueño del gallo mas débil hacia a hurtadillas una succión en los ojos, oídos y cabeza de su gallo, esto causaba confusión y torpeza en el animal. Cuando este era soltado y puesto a pelear, evitaba la pelea y reuhía a su contendiente hasta lograr despavilarse. lo que a su vez causaba el efecto de cansancio en el gallo mas fuerte. Cuando el gallo mas débil lograba recuperarse, tenia a su favor el cansancio, confusión y falso acobardamiento, por lo que lograba sorprender con un ataque feroz, esto le daba mas chance de ganar. El truco empezó a hacerse conocido y era frecuente que el dueño del otro animal, al ver que este rehuía la pelea, gritara molesto: trampa! me estas mamando el gallo!

Güebon!

Hace referencia a los animales de granja que tienen genitales muy grandes, esto los hace torpes y de lento andar. Por asociación: una persona perezosa, macilenta o tonta. De allí paso a convertirse en una tomadura de pelo. Sátira, burla o mofa de que una persona hace víctima a otra.

Echar un polvo:

El origen de la frase «echar un polvo» data de los felices años 20, unos años mágicos pues España no se había metido en la guerra mundial y tuvo una postguerra muy feliz. Los españoles conocieron el hedonismo, la buena vida y se incrementó el vicio del tabaco inhalado (el celebre rapé).Todos los hombres que se preciaban de elegantes llevaban en su bolsillo un bonito recipiente, en forma de caja, donde había polvo de tabaco (rapé), que se intercambiaba como signo de cortesía ¿quieres echar un polvo?. Pero como era de mala educación inhalar ante señoras, los hombres cuando sentían el sindrome de abstinencia salían del salón, con la excusa de echar un polvo. Pero muchas veces la ausencia del salón, no era exactamente para inhalar rapé sino para tener un encuentro con alguna damisela en las habitaciones altas que tenían todas las casas de «buena familia» y se ausentaba diciendo:voy a echar un polvo y se perdía por las habitaciones,donde se encontraba con su amante para un encuentro sexual.Ya ven que, finalmente, «echar un polvo» sigue siendo un placer y no una expresion vulgar!!

Párame bolas!

Comúnmente entendido como una grosería referente a los testículos, en realidad tiene su origen en la afición venezolana por el béisbol. Cuando un par de amigos equipados con par de guantes y una pelota juegan a atajarla una y otra vez. Si alguno de ellos se distrae por alguna razón (quizás una linda chica que pase por la cuadra), el juego se entorpece para aquel que no esta distraído. Al dejar de parar la bola con su guante por distracción deja también de hacerle caso a su compañero de juego, provocado en este una reacción ante esa desatención momentánea. En este juego tan popular debes tener todos los sentidos puestos en la bola.

Pela bolas

Mismo origen pelotero, se refiere a un mal atajador, alguien evidentemente sin futuro en el béisbol. Los niños en las escuelas cuando no son buenos en este popular juego, dejan de ser populares y son presa de burlas de aquellos que si tienen reflejos rápidos.

A llorar al Valle

Expresión coloquial utilizada indistintamente para expresar una pérdida o enrumbar a un extraviado. La misma fue popularizada a partir de un hecho anecdótico ocurrido en el año 1674 cuando el Obispo de Caracas realizara una visita pastoral a esta región. En virtud de unas festividades ocurridas días antes de esta visita y durante las cuales, se realizaron diversas actividades que incluyeron la presentación de un grupo infantil denominado “Los Diablitos de El Valle de la Pascua” danzando un baile llamado “La Llora”, acto que al parecer fue del agrado del Obispo, el señor Obispo fue invitado por el párroco de El Valle para que visitara la zona y bautizara a algunos de sus pobladores, asegurándole que allí se presentarían nuevamente “Los Diablitos”, a lo que el Obispo respondió: “Pues vamos a llorar al Valle”.

Picót

O tornamesa (turntable) en tiempos atrás mucho antes de los equipos de audio modernos se hicieron muy populares (por el precio, eran mas asequibles) los equipos portátiles que tocaban discos (acetatos) por el simple hecho de ser portátiles ( en ingles se utiliza el termino «pickup»

Gozar un puyero!

Frase infantil que proviene de la época venezolana en la que el dinero valía mucho (pre-inorgánico). Para todo niño de la época se tenía la costumbre de regalarle monedas para que compraran caramelos en la bodega de la esquina, especialmente cuando venían los tíos de visitas. Para los otrora niños era un acto muy emocionante ya que los padres no tenían esta costumbre, así que nunca se tenia dinero efectivo. Si eran muchos tíos, mejor aún! más moneditas El dinero para un adulto no era mucho, pero para los infantes si lo era, se podía comprar todo tipo de chucherías con ellos. La moneda de menor valor era de 5 centimos, aunque habían de mayor valor (lochas, medios, real, fuerte) era la de 5 céntimos la más común en ser regaladas. A Esta moneda se le decía «puyas».  Gozar ese dinero era una de las cosas mas divertidas de ser niño en aquella Venezuela que no volverá. A las puyas también se les decía CHIVAS, de allí el que tuviera más chivas se le decía: Chivato, o sea, el tipo de dinero, el papá de los helados Mi abuelo era un chivato! que en paz descase.

Chévere

Palabra del idioma africano del yoruba «ché egberi» Muchas otras palabras provienen de las lenguas aborígenes que se hablaban en Venezuela para la fecha de la conquista. Algunos ejemplos de estas palabras son guayoyo (café negro muy diluido), caraota (fríjol), guacamaya (papagayo) entre otras.

Es también notar que muchas palabras del habla inglesa se han incorporado al vocabulario del venezolano, siendo estás muchas veces más comunes que su equivalentes en español, gracias a la influencia de los estadounidenses que vivieron en el país en los inicios de la explotación petrolera a mediados del siglo XX. Se ve en palabras como guachimán (de watch-man) al referirse a los vigilantes, bluyín (blue jean) al referirse a cualquier tipo de pantalón de tela de mezclilla, frizzer al referirse a congelador.

Fuente: www.actualidad-24.com

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