Pedro Padilla Hurtado: el médico, el político

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Pedro Padilla Hurtado
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Mi padre fue un político excepcional, utilizó la política para ayudar a la gente, los pueblos, las comunidades, las instituciones y nunca para su ambición personal, rechazó ministerios, gobernaciones y muchos otros altos cargos, sus amigos en la política desde muy temprano fueron de la talla de Leonardo Ruiz Pineda o Alberto Carnevali.

Estuvo de diputado en la Constituyente al lado del poeta Andrés Eloy Blanco con poco más de 20 años de edad, amigo del presidente Rómulo Gallegos pero quien más le marcaría en su vida política, sería su admirado Rómulo Betancourt, para él, el más grande y valiente demócrata de la historia de Venezuela, Gonzalo Barrios, Raúl Leoni y Prieto Figueroa y muchos más fueron sus compañeros de lucha, mención especial su compadre y amigo incondicional Carlos Andrés Pérez; con el hizo llave para ayudar a miles de personas.

Ministros, Senadores, Diputados, Diplomáticos o un dirigente parroquial respetaban a Don Pedro, quien tenía siempre el aval moral para enseñarles que la política era para servir al prójimo, y el que tanta influencia tenía, lo utilizaba para eso y no para su beneficio personal , de la política gestionó los recursos para innumerables obras como, mejorar el viejo hospital Padre Justo de Rubio, utilizando la influencia de su amigo el Ministro, Leopoldo Sucre Figarella o para influir en la construcción de hospitales, escuelas, dispensarios o carreteras, como la de la Pedrera – Guadualito; benefició a muchos ayudándolos a conseguir un crédito para emprender sus negocio desde una bodega hasta una industria alfarera, a muchos sembró en el sur oeste andino con sus fincas en el programa del agro que impulsó Carlos Andrés en su primer gobierno, por su sugerencia se hicieron los nuevos hospitales de Rubio y Guadualito.

Por nuestra casa en Rubio desfilaron figuras políticas de toda índole, desde Paris Montesinos, Octavio Lepage, David Morales Bello o un humilde dirigente sindical, como Julio Castro, muchos en busca de sus favores o sabios consejos, asistían tanto un militar para que le recomendara su ascenso como políticos para que los ayudara en un cargo o el más pobre para que le consiguiera un empleo en lo que fuera, para todos tenía un sabio consejo, una orientación, una solución, igual trataba al que iba en su búsqueda para que lo postulara a un cargo de ministro, que al que aspiraba a un puesto de bedel en una escuela o barrendero de la ciudad, al final de su vida tenía tanta fuerza moral que le daba consejos a Carlos Andrés sobre qué debía hacer, bien fuera con el acueducto de Rubio o con el parque el Estudiante. Le reclamó por qué no se hacía la carretera Rubio San Cristóbal y muchas obras más, le advirtió de que no se llenara de aduladores, el tiempo le dio la razón, pero hasta la muerte siguió siendo su amigo y compadre.

Hoy sus hijos y demás familiares podemos andar con la frente en alto gracias a su integridad y honradez.

Francisco Padilla Gilly

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