Pero… donde queda La Palmita?

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la palmita
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Aquí me valdré de mi humilde descripción de cómo según mi humilde visión me permite describir lo que es mi barrio de La Palmita, sin tecnicismos, sin referencias cartográficas de impostado talante, no es un libro técnico, es el narrar lo que para mí como palmitero fue y es mi pueblo viejo.

Primero algunas cosas de historia

Digo y sostengo que en los momentos de fundación de los primeros pueblos en América, e implementada por los españoles en el encuentro de dos mundos, sobre todo en nuestro país, en nuestro Estado Táchira y aquí en mi terruño se siguieron criterios técnicos en boga en la Península Ibérica de los siglos XIV y XV.

A mi parecer se tomaban en cuenta aspectos como puntos cardinales, salida y puesta del Sol y la infaltable disposición planimétrica en cuadrícula, por cuanto la mentalidad española de entonces atiborrada sin querer queriendo de ideas y modelos vistos en aquella España ocupa da durante unos siete siglos por pueblos invasores originarios del oriente de Europa, de ser así, esa sería la explicación del porqué de las formas en curva de los marcos de puertas y ventanas, rejas de protección de muchas viviendas de Rubio donde hasta la casa del perro tiene una entrada con curva en la parte alta, y sobre ella una especie de tejado al estilo de las construcciones USA.

España cuya ocupación vivirá un final histórico a través de las guerras españolas de recuperación de ese país fue lograda a fines de 1492, cuando esa nación feudalizada, gobiernos monárquicos, vasallos de Corte y plebe, quedó en la más horrible bancarrota por deudas contraídas con las potencias de la época.

Fue entonces necesarios por la casi inexistencia de monedas y de ejércitos voluminosos el acudir entonces a quienes si la tenían, había que comprar armas de guerra y contratar mercenarios de los países vecinos, la empresa que duró cerca de setecientos años, del 700 al 1400, costó miles de vidas y mucho billete, billete que había que devolver a quienes lo prestaron porque ningún rico afloja billetes o monedas, y menos en una campaña tan costosa en contante y sonante como de vidas humanas, no eso no se resolvía así como si tal, como si nada, como de panas, como de tranquilo chamo que no me debes nada, no mijo, el rico entre más rico más plata quiere, de aquí el célebre cuento de que había que buscar fuertes ingresos y rápido, a como diera lugar, contra viento y marea, caiga quien caiga, se prendió entonces el bombillo de los preocupados españoles del siglo XIV, . . . . la solución era buscar una ruta más corta para llegar a las indias porque las Indias tenían un pujante comercio allende de los mares gracias a su enorme y rica producción artesanal, había que establecer contacto con esa gente, forzar la necesidad de un nuevo mercado que proporcionara cuantiosas monedas a la Corona Española. El resto del cuento es historia de primaria. . . , que si Colón que si sus viajes, que si la penetración, conquista y colonización de las enormes tierras recién descubiertas.

Explicado ampliamente este criterio, me permito contar sobre mi barrio de la Palmita. Al observar el mapa de Junín, se nota que las avenidas fueron trazadas de norte y sur y las calles de este a oeste. Pero en el mapa de Pueblo Viejo la cosa es otra, ya en los corredores no se sigue esta dirección, el trayecto de los Corredores es longitudinal, sureste-noroeste, en ángulo de unos treinta grados sobre la horizontal, vía que al conectarse con la calle siete a través del puente Azul, o Puente Miranda y emblema de Junín, se nota más levantada, creo que hasta forma un ángulo de unos cuarenta y cinco grados comparando con la dirección norte-sur de las avenidas de Rubio Nuevo.

Delimitación

En fin, me permito entonces un delimitación orientada así:

Norte: cerro El Guayabal y lo que yo popularmente conocí como Cerro La Cruz, al frente de mi casa;

Sur: el cerro Doña Cesárea hasta los límites con Capote hacia el sur y cuya línea fronteriza es la carretera que de Rubio viejo conduce a San Antonio;

Este: Puerto Cabello, La Guaira, la Ceiba, la plaza Junín y sector El Cucharo;

Oeste: Canea y su entonces lo que yo personalmente describiré como su capital, la Arabia. Porqué? pues porque en La Hacienda la Arabia durante la época de los años cuarenta, cincuenta y sesenta se desarrollaba una intensa actividad procesadora de caña de azúcar, con máquinas, pailas e implementos importados de aquella vieja Europa, ah…, y gran movimiento de peones, mi abuelo Encarnación Álvarez fue por mucho tiempo capataz allí en esa Hacienda La Arabia. Ir a la Arabia era como ir a la civilización de aquel apartado rincón campesino. Si no es así, pues consultemos a Don Marcos Mendoza, uno de los rubienses más antiguos, él vive en Ruiz Pineda, en la esquina de la avenida 18 con la calle 1.

Más estrechamente, me referiré a una Palmita extendida entre vuelta de oreja detrás del cementerio municipal hasta el puente Los Suspiros en dirección oeste-este, y entre el cauce de la quebrada La Capacha al pie del Cerro La Cruz, Escaleras, Barrio Amarillo y la carretera que conduce hacia San Antonio del Táchira del Municipio Bolívar.

Alguno de los lectores se preguntará porque esta delimitación tan así, pues es que en este maravilloso sector transcurrieron los primeros 14 años de mi existencia, y es lo que a todo placer personal pretendo contar, en éstas viejerías de un palmitero “enamorao” de su barrio.

Incrustado entre las montañas adosadas naturalmente a la gran cadena montañosa de la cordillera de Los Andes, entre el cerro de El Guayabal y Cerro La Cruz al norte y el Cerro Doña Cesárea al sur, hay una larga fila de construcciones de variado material que observado desde el Cerro de Escaleras se ve como un asentamiento poblacional mas alargado que ensanchado, atravesado por una vía que funge de principal por cuanto conecta a este Rubio viejo con un Rubio nuevo a través del Puente Unión en uno de los extremos de Los Corredores, el que como puerta abre la mirada hacia la hermosa catedral.
Caso curioso lo representa el paisaje de todo este sector, Lombrizal, adornado por las curvas que describe el curso de la quebrada La Capacha en su natural desplazamiento y que a manera de dinámica natural genera en los recodos naturales, sobre su cuenca palmitera-capachera, especie de jardines con vegetación espontánea, paisaje que además se complementa con la instalación de puentes como necesidad física para el desplazamiento humano y vehicular.

Los puentes en Rubio son elementos emblemáticos referenciales de escritores muy bien informados, historiadores, poetas y músicos, han compuesto variadas canciones alusivas al terruño, lo melodramatizan de manera hermosa e impresionante que me hacen sentir mi terruño como lo más bello del mundo.

Para las viejerías que me ocupan en la presente obra, me permito señalar, tres puentes ubicados de oeste a este de La Palmita, por supuesto, haciendo un recorrido en ese sentido, es decir, de oeste a este, desde los puntos más alejados, es entonces de la siguiente manera: oeste Cania y el este allá en los Corredores.

El primero allá, detrás del cementerio municipal, en vuelta de oreja, se le conoce con el nombre de Puente Venezuela, punto referencial personal de frontera entre Cania y la Palmita, frontera que con el permiso de cronistas y respetables escritores veo como simple y cariñosa creencia que hago fundamentado en lo que para mi significó lo más alejado desde mi casa en pleno Lombrizal, pegada a la calle siete frente a donde hoy funciona una fábrica de colchones.

Un documento de mi propiedad llama a esta larga calle siete como la calle Táchira.

El segundo puente, es el que está unas cuadras abajo del Cementerio Municipal, lugar donde como referencia señalamos la propiedad del señor Arfilio Jaimes, se le conoce popularmente como puente Arfilio Jaimes, pero en realidad es el Puente Libertador, lo leí de los cronistas de Junín.

El tercer puente, es el que durante muchos años conocí como El Puente Rojo y que los historiadores llaman Puente La Capacha o Puente Los Suspiros.

Vienen a mi memoria viejas lecciones de historia de Venezuela, posiblemente las clases magistrales de nuestro maestro Diego Ramírez, quizás con él aprendimos que durante el proceso de penetración y colonización española esas gentes traían en su mente que al fundar una ciudad o un pueblo, debían seguirse criterios preestablecidos en materia de arquitectura urbana, el maestro Jesús Acevedo hace una amplia e interesante descripción al respecto en sus voluminosas obras para quien desee ampliar al respecto.

La disposición física planimétrica debía ser, me imagino, en forma de cuadrícula, hoy identificamos como manzanas, áreas cuadradas delimitadas por calles y avenidas o carreras. En la manzana central estaría el poder político y el poder de la iglesia, en todos los pueblos y ciudades la plaza Bolívar o parque Bolívar se ubica por lo general frente a la iglesia, lo percibí en mis largos paseos vacacionales hace muchos años, cuando por razones monetarias lo podía hacer.

Alrededor de plaza, parque e iglesia, casas de familias pudientes o casi pudientes, propiedad lograda con esfuerzo de lucha contra cierta forma de discriminación socioeconómica, oficinas de organismos públicos y negocios de relativa importancia; un poco más allá, la ausencia de privilegio se deja sentir en las manzanas cercenadas o incompletas y casi siempre cercanas a una quebrada, un río, o una montaña.

Este paisaje urbanístico caracteriza el urbanismo andino y lo que el Doctor Armando Santiago Rivera denomina crecimiento desordenado o áreas marginales producto de la influencia de una Venezuela petrolera que se generó casi de manera espontánea.

Mi querida Palmita es un claro reflejo de lo que aquí comento, pero, se nota una particularidad, la vía principal es la calle 7, refleja vestigios de lo que en otra época fue, baja circulación vehicular, flujo peatonal esporádico, actividad comercial menor, bodegas principalmente y hornos para material de construcción, sector socioeconómico considerablemente favorecido .

Así con esa visión vive en mí, ese barrio, mi barrio de La Palmita.

Comentario preliminar personal-particular

Las avenidas o carreras, que según lo comentado en la presente obra viejérica en el capítulo denominado: “Pero donde está la Palmita?,” me permito plantear la siguiente interrogante: las vías de acceso y salida de nuestro barrio La Palmita después del Puente Unión sobre el río Carapo, allí donde comienza la vía hacia de Los Corredores cuando se camina hacia El Cucharo, ya no siguen la estricta ordenación norte-sur-norte ni tampoco este-oeste-este, sino que en el mapa muestran una línea que con relación a ellas se ubica en unos cuarenta y cinco grados aproximadamente sobre la horizontal norte-sur-norte, es el caso de la vía principal, la calle siete o calle Táchira.
Lo que siempre conocimos en La Palmita como calles, costumbre pueblerina que contrasta con lo de que la calle siete en sentido noroeste-sureste y calles en sentido suroeste-noreste?… pues no me cuadra, particularmente creo que las vías en sentido suroeste-noreste o se denominan avenidas o se denominan carreras.
Por supuesto este análisis es según mi apreciación al observar el plano de Rubio, por lo tanto personal y sujeto a crítica.
Me permitiré entonces referirme a lo que yo considero son las avenidas de La Palmita, las vías que van en sentido suroeste-noreste o viceversa

Calle El Guayabal

Esta antigua vía que junto con la calle siete, a la altura de la recta que conduce hacia el Cementerio Municipal es una pendiente de unos cuarenta y cinco grados sobre la horizontal del relieve que comunica a una comunidad ubicada en la parte alta, cito además lo que nuestros respetables cronistas escriben en relación a que allí nació el Rubio de hoy, que la posición estratégica visual favoreció el asentamiento de los primeros pobladores de vida silvestre que allí habitaron, que allí existió un cementerio llamado Cementerio Indígena y que sobre ese terreno hoy se encuentra una construcción que se utiliza para labores escolares. Yo solo lo leí, lo reseño aquí y me sorprendo gratamente.

Calle La Gloria

Entre el Puente Libertador y el de Los Suspiros hay dos avenidas o carreras, una empinada vía que conduce a la antigua carretera hacia San Antonio, unos cincuenta metros después del puente Libertador en dirección al sur, es La Gloria, vía que en la parte más alta del trayecto se conecta con la antigua carretera que conduce hacia Cuquí y San Antonio del Táchira y en la parte más baja se conecta con la calle siete.

Lo empinado de la Gloria ha visto desfilar vehículos sin frenos cuya velocidad ha terminado abajo en donde la vía se conecta con la calle siete. Las otras avenidas o carreras son Mate Caña y El Pensamiento, cuento que narraré en otro capítulo.

Por Alexander Omaña para desderubio2.com

2 COMENTARIOS

  1. Exelente narracion de mi pueblo qierido .Me traslado a mi infancia en mi palmita de niño naci en el hospital padre justo pase parte de mi infancia en el cerro el guayabal y vivi entre las calles la guayra y puerto cabello al frente de la escuela antigua yaracuy l casa del señor Antonio Moreno

  2. Este texto pertenece al libro del Prof. Omaña,. está muy bien documentado, y es un excelente aporte a la comprensión de nuestra ciudad, en especial, a la zona de Pueblo Viejo, sus puentes, …. Felicitaciones a Alexander y que siga mostrando sus valiosos aportes a nuestro colectivo rubiense y juniense.

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