Puente Miranda

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El 27 de abril de 1877 con motivo de la celebración del séptimo aniversario del triunfo del gobierno que para ese entonces estaba en el poder, apareció un llamamiento a la ciudadanía y la concordia en una hoja volante, que firmaba un prefecto de apellido Maldonado.

Para esa época se había iniciado la construcción del puente Miranda sobre la quebrada Capacha, en la parte que une la vieja ciudad con ese promontorio en forma de península. Allí estaban construidos los típicos “corredores” que le dan el sabor a “viejo” a la ciudad. El Concejo Municipal de ese entonces, en vista la necesidad de “ensamblar” las dos partes de la ciudad y en sesión del 8 de octubre de 1877 dictó un acuerdo del cual se puede sacar el siguiente contenido;

“En atención a la urgente necesidad de concluir la obra del puente sobre la quebrada Capacha, en la plaza de la antigua población principiada ya, dispone de conformidad con el artículo 11 de la Ley de Fomento; destinarse las cuatro quintas partes de los fondos de este ramo a la conclusión de dicha obra y elevar lo resuelto por el Concejo Municipal del distrito Junín, al Poder Ejecutivo del Estado para su aprobación. (A.C.M. Libro de Actas. 1877)”.

Pero el puente no fue concluido sino en 1886, cuando fue inaugurado para utilidad del pueblo y prestigio de su constructor don Vicente Cristancho. Para ese entonces presidía el Concejo Municipal José Gregorio Villafane.

La solida construcción ha resistido las temibles embestidas de la quebrada Capacha, siendo las más estimadas crecidas las del año 1931, notoria por el número de víctimas y damnificados, y la última, la del 11 de noviembre de 1970 que bautizó el no inaugurado puente frente a la alfarería, que por este motivo se le ha dado el nombre de puente “11 de Noviembre” ahora “Martin Suarez”.

Este puente Miranda o “Puente Azul” fue construido con argamasa de calicanto, la resistencia y perennidad de la piedra le han dado la consistencia que defiende su silenciosa utilidad y el “puente Azul” como comúnmente suele llamársele, permanece siendo testigo mudo de las alegrías o tristezas que por sobre el pasan. Varias veces se ha quedado sin sus mangas laterales y sobre todo en la inundación de 1908, que nada le pudo hacer a la recia estructura.

Para su inauguración los críticos e incrédulos vociferaban que este arco de piedra no tendría resistencia y don \/icente Cristancho hizo pasar sobre él varios arreos de mulas cargados de café, ubicándose bajo del puente Azul, demostrando así que ese arco de cal y canto resistía eso y mucho más.

Desde ese entonces mucha agua ha pasado bajo el puente y el fiel testigo mudo cumple este año los 99 de decretado y los 90 de sentir el fatigoso peso de las gandolas que al pasar estrujan y tronchan sus mangas como queriéndolo inutilizar.

Fuente: Rubio: 13_crónicas_andariegas_y_un_cuento. Hermes_Martín_Suárez_López.

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