Reparan baches los vecinos en la vía Rubio-San Cristóbal

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Una carretera que no puede ser pasada por alto a la hora de considerar el restablecimiento pleno de las relaciones comerciales binacionales, comunicando a San Cristóbal con Rubio, presenta fallas que de un momento a otro pueden complicarse hasta terminar en la incomunicación total.

La emergencia humanitaria en La Granzonera ocurrida este mes, también puso de manifiesto un problema que se viene arrastrando por años sobre la vialidad.

Algunos de esos males se pueden ubicar en las condiciones topográficas, que incluye fallas, calidad de suelos y la erosión de las montañas; pero otras corresponden a una falta de mantenimiento no solo de la calzada sino de márgenes devorados por la maleza o los derrumbes.

Desde la Granzonera hasta El Mirador al menos se pueden contabilizar cinco puntos críticos, que de un momento a otro pueden colapsar, con pocas esperanzas de recurrir alternativas viales en no mejores condiciones.

Pidiendo una colaboración dos personas asumen el arreglo de uno de los tramos más críticos sobre la vía entre Rubio y San Cristóbal. (Foto/Gustavo Delgado)
El sector conocido como Santa Elena, a unos cinco minutos aproximadamente de El Mirador, ha sido un matadero de cabeza para las autoridades. Allí para 2018 se presentó una de las situaciones más delicadas con el hundimiento de un largo tramo, por un derrumbe que también se llevó por delante a varias viviendas.

A cuatro años del desastre natural, y esfuerzos de parte de las instancias regionales y nacionales, para mejorar el tránsito, y la presión de las comunidades aledañas, para que los trabajos no se mantengan a medias, en la actualidad el paso sigue a riesgo. Para Julián Valero, frecuente usuario de la vía, las razones a fondo, relacionadas las filtraciones subterráneas de aguas, no han sido tratadas y hasta los momentos los arreglos han sido superficiales.

–Deben averiguar a fondo, hay muchos rumores sobre los orígenes de esas filtraciones, incluso unos dicen que viene de más arriba, por el cerro cercano; pero sea lo que sea, si no se soluciona nos vamos a ver en las mismas complicaciones de hace cuatro años—opinó Valero.

Monte y tierra

En gran parte de las orillas de las carreteras, el monte ha cobrado grandes cotas de altura, e incluso en plena curva cierra la visibilidad, impidiendo a los conductores mayor previsión en caso de movilizarse un vehículo en sentido contrario. En otros puntos, los derrumbes ya han tomado la calzada, cerrando peligrosamente el paso, al momento de vadearlo. A pala limpia muchos vecinos por iniciativa propia liberan la carretera de obstáculos, pues esperando a que otros les echen una mano, las cosas pueden complicarse.

Cerca, a lo que se denomina el sector Pategallina el daño es de mayor consideración, y como nadie se ha abocado a la solución, algunas personas se han dado a la tarea de hacer algunos remiendos, aunque el marcado ondulamiento de la vía y los olores a cloaca ya nos hablan de daños más profundos.

Nelson David Forero junto a un amigo piden colaboración a todo el que por allí transita con su vehículo, sin obligar a nadie, ni trancar. A un lado El hecho de que los conductores por los mismos desperfectos deban bajar la velocidad, de alguna manera les brinda mayor seguridad, a su trabajo. Una vez terminado allí quieren ir a otras partes con similares problemas; sin embargo la falta de combustible los limita.

–Aquí nos falta gasoil para quemar la brea, y continuar más arriba. Los choferes pasan y colaboran con algo. Esto es para el beneficio de todos nosotros. Con llantas que llevan un palo y un trapo rojo y algunos conos les avisamos que hay que tener cuidado al pasar por acá—afirmó Forero.

Fuente: lanacionweb.com

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