Sara Bendahan, primera médica venezolana

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Sara Bendahan, primera médica venezolana.
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Hoy en día nos resulta natural que la mujer venezolana ocupe espacios en la sociedad, sea parte importante del aparato productivo y resalte en las profesiones liberales. Pero esto no fue tan fácil. Hace menos de un siglo una primera mujer, Virginia Pereira Álvarez, se atrevió a traspasar las puertas de la Universidad Central de Venezuela con el objetivo de estudiar medicina.

Problemas políticos de la época originaron el cierre de la Universidad y Virginia sólo llegó a realizar su sueño de ser doctora en medicina, yéndose a los Estados Unidos de Norteamérica, donde pudo culminar sus estudios. Años después en 1.924, otra mujer cuyo nombre es Sara Bendahan, intenta estudiar medicina en la Universidad Central, logrando terminar la carrera en 1.930. Sin embargo, una serie de circunstancias adversas le impide recibir su grado hasta 1.939, cuando por fin, es la primera venezolana en obtener en el país el título de Doctora en Ciencias Médicas.

Una Joven Guatireña

Sara era hija de inmigrantes judíos sefarditas originarios de Marruecos, que llegaron de Tetuán para establecerse en Guatire a fines del siglo XIX. Su infancia transcurrió allí, aprendiendo sus primeras letras con las señoritas Hernández Suárez, quienes tenían una escuela en una hacienda de caña de azúcar. Sara agradece a los bachilleres Juan José Fermín, Juan Antonio Padilla García y J. A. Rodríguez López, y a los doctores Aarón Benchetrit, Enrique Delgado Palacios, José de Jesús Arocha, M. Pulido Méndez y Víctor Ovalles, quienes la “enrumbaron por los vastos campos de la ciencia.”. El profesor Fermín había sido contratado por un grupo de padres preocupados por la educación de sus hijos, y daba sus clases bajo una enramada, para que los niños tuvieran contacto con la naturaleza. Sara era una muchacha alegre y decidida. El cronista de Guatire, Luis Martus ha contado en este mismo periódico que Sara fue reina de Carnaval por los años 20. ¿De dónde le saldría la idea de estudiar medicina? Su amor por el estudio, su interés por las ciencias, su bondad, descrita por su compañero de estudios el doctor José de la Trinidad Rojas Contreras, quien la define como “amiga de la humanidad”, y su carácter decidido, deben haberla impulsado en esa dirección.

Los Estudios

En 1.923 Sara presentó los exámenes para obtener su certificado de Suficiencia de Instrucción Secundaria, sacando 20 en las tres pruebas, escrita, oral y práctica. En septiembre de 1924 ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Cursa los dos primeros años con excelentes calificaciones. Cuando está en tercer año, enferma de tuberculosis pulmonar. Se va a Los Teques en procura de un clima favorable y de reposo, que le permitan mejorarse, en esa época en la que aún no existían los antibióticos. Sin embargo no deja de estudiar; en septiembre presenta los exámenes de tercer año y pasa bien en todas sus materias. Prosigue sus estudios hasta 1930, aprobando todo el contenido del programa, sin lograr curarse totalmente de su enfermedad. No es tan sólo el sufrimiento físico. “Mis seis años de estudiantado fueron seis años de calvario con todas sus estaciones, sin faltar una, debido a los tiempos que atravesábamos: incomprensión, preconceptos arcaicos, falta de costumbre de ver a las mujeres en las aulas, maledicencia, envidia, pequeños caciquismos en cada jerarquía, groserías innatas, de unos, persecuciones sistematizadas de los otros, pasiones políticas encontradas. Desde el bachillerato hice toda la carrera sola: única mujer. Exótica en aquellos ‘predios’ de varones, fui por la fuerza de las circunstancias poca compañera de la generalidad de mis compañeros; para ellos se anteponía por falta de costumbre, la mujer a la estudiante…no queriendo comprender o no comprendiendo cómo `una mujer´ podía estudiar medicina sin ser un marimacho, sin perder su decoro, sin mengua de su honestidad”.

Los años Tristes

Abatida por la enfermedad, por un desengaño amoroso, por la muerte de algunos familiares y amigos muy queridos, Sara destruye la tesis que había preparado como requisito para la graduación y, faltándole sólo la entrega de ésta y la presentación de un examen integral, abandona la universidad. “Mi vida, en estos años que separan el término de mis estudios de la adquisición del título Doctora en Ciencias Médicas, ha sido muy cruel. Fui anti-social y mi corazón estuvo muerto mucho tiempo porque otros redujeron a cenizas el sagrado fuego que lo animaba. Si mi espíritu estuvo enfermo, ahogándose a veces en los ásperos recuerdos del pasado, fue porque me comprimieron férreamente en el molde demasiado estrecho de los convencionalismos…” Mientras tanto, la situación del país se va modificando, y junto con el cambio político que se produce a la muerte de Juan Vicente Gómez a fines de 1.935, la mujer va ganando espacios. Varias revalidan sus estudios de medicina y Lya Imber, nacida en Rusia, estudia esta carrera en la Universidad Central de Venezuela y se gradúa en 1.936. Sara escribe: “La mujer, a Dios gracias, trafica hoy por el claustro universitario con la misma facilidad y desenvoltura que su compañero del opuesto sexo. Ya no es utopía hablar de las actividades de la mujer; por fin la venezolana en actitud valiente y decidida se lanzó de lleno en el campo prohibido de la ciencia y anhela la igualdad de derechos de los cuales el primero es el sagrado derecho de instruirse”. Entre los exiliados que regresan al país está Rafael Augusto Vegas, quien había sido compañero de Sara en sus primeros años de estudio. Su influencia sobre Sara parece haber sido determinante en su decisión de obtener finalmente su título.

Sara Bendahan
Sara Bendahan

El triunfo

En 1.939 Sara escribe una nueva tesis: “El diagnóstico de las apendicitis. Contribución al estudio de la variedad retrocecal”. La presenta y es aprobada. Le fijan como fecha para el examen integral el 31 de julio a las 10.30 a.m. Sara presenta las tres pruebas correspondientes. La citan entonces para el conferirle el título, ese mismo día a la 7 de la noche en el Paraninfo. Allí Sara lee su discurso de graduación, que es una síntesis de su vida y de su esfuerzo. En él recuerda a sus profesores, familiares, amigos, y agradece a todos los que contribuyeron a que pudiese lograr su meta.

La muerte

Después de graduada, Sara se casa y tiene una hija, pero los sueños que tenía en cuanto al ejercicio de su profesión, tal como la idea de llevar a cabo un estudio exhaustivo sobre la prevención de la prostitución, no alcanzan a realizarse. Su salud sigue siendo precaria. La muerte le llega en 1.946. Queda Sara Bendahan para la historia de la medicina nacional, como la primera mujer que cursó completos los estudios de esa profesión, y la primera venezolana en graduarse. Fue en nuestro país una abridora de caminos en la incorporación de la mujer a la vida ciudadana, superando la estrechez de una sociedad atrasada y prejuiciosa, y venciendo además, la limitación que su enfermedad le imponía.

Fuentes:

  • www.medicosfamososdevenezuela.globered.com
  • www.minmujer.gob.ve
  • www.guarenasguatireelnuevoestedecaracas.blogspot.mx

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