“Yo tengo la solución para reparar falla de borde en vía a El Mirador”

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Mario Barrera se considera afectado por la falla de borde en plena salida de San Cristóbal. (Foto/ Gustavo Delgado)
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Mario Barrera es un ciclista más que debe sortear la peligrosa falla de borde ubicada en plena salida de San Cristóbal, hacia El Mirador, frente a una reconocida alfarería, e igualmente un científico popular que ha luchado por ser tomado en cuenta en la solución de ese colapso vial que ya alcanza los tres metros de profundidad y se extiende por unos 30 metros, y que de seguir creciendo cerrará tan importante acceso.

Un poco más arriba, durante un buen tiempo, una falla de borde similar amenazó por un buen tiempo la movilidad por el lugar. Hoy no solo fue sellada bajo criterios técnicos especiales, sino que dio pie a una ornamentación muralística de San Cristóbal. Eso demuestra que las soluciones son posibles, cuando la voluntad administrativa persevera.

En un intento de parar el derrumbe del terreno en el lugar ya se había construido un muro de contención, hoy en día ya inútil, pues se erró en los cálculos para su levantamiento. Por las grietas hasta ha nacido una mata de lechosa.

Para Mario Barrera, la idea sería aprovechar lo que ahora está hundido, de manera tal que se abaraten los costos de una nueva obra.

—Yo calculé cómo sostener el muro, he ido a la Gobernación y nadie me presta atención. Yo hice un estudio a este movimiento de tierra y de las maneras para aprovechar la estructura. Se trata de construir 3 columnas desde abajo, sobre una viga de arrastre y que sostenga esto por debajo, como una L, y así no se desperdicia esto. Después se debe buscar un daño geológico que hizo que esto se bajara, para posteriormente instalar por debajo unos colchones de icopor gruesos, y sobre eso descargar quindio o machirí. Y le aseguro que eso no se vuelve a bajar nunca más, explicó.

Por encima de la escogencia del material o la cantidad del mismo, los ingenieros que alguna vez se apersonaron a ese trabajo subestimaron el elemento geológico.

—Este estudio es viable. ¡Usted sabe lo que vale este muro, y no se ha caído del todo porque tiene buen hierro! Lo que pasa es que el daño geológico fue más grande que la capacidad del muro, y entonces no curaron la corriente de agua, que hizo que esto cediera. Hay que buscar hay algunas fugas de agua, que vienen tal vez del sector El Mirador y debilitaron esta base de arcilla. Aquí ocurren muchos accidentes porque es pendiente, y mientras un auto baja mandado, y el otro sube, puede que a ninguno de los dos les dé chance de esquivarse, puntualizó.

Se considera un ingeniero popular de nacimiento, y su aporte lo desea aplicar, no solo en la mencionada falla de borde, pues en la ciudad los problemas ingenieriles abundan.

—A mí no me prestan atención porque soy un viejo. Yo me considero un físico, una persona que ha estudiado de esos temas. Dios me ha dado el talento. Yo le hice un estudio a la UNES, la que está al lado del parque Metropolitano: les propuse, para su problema de abastecimiento de agua, tres bombas intercaladas con un tanque, formando así el sistema hidromático del edificio. Ellos tienen una sola bomba de 10 hp de presión constante y eso no alcanza para los baños, que casi están inhabilitados, continúo su exposición.

Su profesión ha sido la plomería y ella le ha permitido ser parte de modernas obras urbanísticas de San Cristóbal.

—Yo le cambié la tubería del sótano al Hospital Central. Trabajé por 30 años con Doménico de Sotti Bozo, uno de los plomeros italianos más grandes que hubo en la capital. Desde los 14 años estoy en esto, y ya tengo 68 en el calendario. En la construcción de la Torre E y la Torre F del Banco Unión y Sofitasa –respectivamente- yo estuve, y en la de un edificio antisísmico por la Ferrero Tamayo, único en la ciudad, a cargo de la compañía Las Vegas. Se hizo una losa como de metro y medio, de puro concreto, donde se asentó. Eso, se suponía, sería para los pobres, pero lo terminó adquiriendo la clase media, relató.

Habitante del barrio San Martín de Porres, de condición corporal fuerte para su edad, a este hombre apodado Mario Bross le encanta la práctica del ciclismo, “usted ve mi condición física y nadie cree la edad que tengo”.

—Mi vida se compone de un perro, un gato y una casa llena de recuerdos; mi familia voló a Estados Unidos, no me quise ir porque yo quiero mucho al Táchira. Yo quiero mucho a la ciudad, pues acá está mi señora madre enterrada. Yo subo en cicla todos los días a mi trabajo y sé que uno corre peligro, sobre todo al esquivar alguna falla de borde o bache, y tener que encontrarse de frente con un vehículo. Mi bicicleta es mi vehículo para donde sea; con ella he viajado a La Fría, La Grita, Colón y Cúcuta. Mire mi condición física, ella habla por sí sola, finalizó.

Fuente: lanacionweb.com

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